Problemas de las correas del automóvil

La casi totalidad de los vehículos modernos van provistos de correas para producir el arrastre de elementos accesorios que si bien son muy importantes para el funcionamiento del motor, pueden formar parte del exterior del mismo.

Por poner algunos ejemplos, tenemos el caso del mismo accionamiento del árbol de levas (o de los árboles, en el caso de que sean dos) para lo cual el cigüeñal se encarga de moverlos a base de una correa dentada de neopreno. Otro caso es el accionamiento de la bomba de la dirección asistida y también del compresor del aire acondicionado; pero más importante es todavía el accionamiento del alternador y, no menos necesario e importante es, finalmente, el mismo accionamiento de la bomba de agua del circuito de refrigeración.

Todos estos elementos van arrastrados por medio de correas y puede decirse que, salvo el caso del compresor de aire acondicionado, todos los demás elementos así movidos son fundamentales para el buen funcionamiento del motor, de modo que, si una de estas correas se rompe el motor acusará de inmediato deficiencias que muy bien pueden hacer que debamos parar y que nos encontremos frente a una avería en ruta de cierta importancia que, de momento, no nos permitirá continuar si no se toman algunas medidas como las que aquí vamos a describir.

El caso de la rotura y pérdida en marcha de la correa que acciona al mismo tiempo el alternador y la bomba de agua es un caso típico de, avería porque ello quiere decir que, al desaparecer el arrastre, nos quedamos al mismo tiempo sin corriente (sólo nos queda la que pueda proporcionarnos la batería) y sin circulación de líquido en el circuito de refrigeración, de modo que se nos calentará rápidamente el motor hasta llegar con facilidad la aguja a la zona roja del indicador si continuamos transitando. Como que esta situación no es tolerable está claro que se tendrá que detener el vehículo y sustituir la correa o llamar a una grúa para que nos lleve el automóvil hasta un próximo taller.

La rotura de correas se puede dar cuando descuidamos las indicaciones de mantenimiento dadas por el constructor del vehículo, ya que se incluye la necesidad de sustituirlas cuando han hecho un determinado número de kilómetros; pero como muchas de ellas pueden superar con facilidad el período de tiempo de vida que se les asigna, ni los mecánicos ni mucho menos los usuarios se preocupan demasiado de su sustitución mientras su funcionamiento no llame la atención. De ahí el problema después, en carretera.

Las correas (figura 1) están construidas con materiales a base de cauchos sintéticos y tienen una gran resistencia además de una gran adherencia por sus flancos para poder adaptarse muy bien sobre los lados de las poleas que deben arrastrar. Sin embargo, la grasa y los agentes atmosféricos las atacan y con el tiempo empiezan a abrirse en ellas una serie de pequeñas grietas que van progresando poco a poco hasta ser la causa de su rotura. Además de lo dicho, en las aceleraciones sufren alargamientos momentáneos que determinan también un desgaste acelerado. En el presente capítulo vamos a dedicar nuestra atención casi exclusivamente a la correa que acciona la bomba de agua y el alternador pues esta es la correa clave que puede proporcionarnos más problemas en caso de rotura ante el viaje.

En la figura 2 tenemos una muestra del lugar ocupado por esta correa y su disposición abarcando al mismo tiempo la polea del cigüeñal (1) la de la bomba de agua (4) y la del alternador (3). La polea de arrastre, es decir, la que proporciona la fuerza básica que arrastra a las demás poleas, es la del cigüeñal ya que ésta es solidaria del mismo giro del motor. Tanto la polea de la bomba de agua como la del alternador son poleas conducidas.

Como quiera que, como se ha dicho, la rotura de esta correa se traduce en un desabastecimiento total de energía eléctrica y, por otra parte con una anulación del flujo forzado de agua fría al motor, los síntomas que nos presenta de inmediato la avería de una correa rota (y por lo tanto, perdida) se delatan enseguida en el panel de instrumentos porque la aguja del reloj de indicación del voltímetro se ponen en rojo a la izquierda, mientras el indicador de la temperatura del motor comienza a subir peligrosamente y puede llegar fácilmente al rojo, indicación clara que debemos evitar y que nos obliga a parar de inmediato pues la única posibilidad que nos queda para que el motor baje de temperatura es la de esperar, a la sombra, con el motor parado. Cuando se presenta este síntoma, pasaremos a levantar la tapa del cofre del motor y a comprobar, lo primero de todo, si la correa de accionamiento del conjunto bomba de agua/alternador está en su sitio.

Si la correa ha desaparecido es clara señal de que, en marcha, se ha roto y, como consecuencia de ello, ha caído y se ha perdido por el camino, (por otra parte el recuperarla no tiene sentido porque, una vez partida, ya es inaprovechable).

En estas condiciones tenemos estas dos posibilidades:

  1. Continuar el viaje con la avería.
  2. Soluciones de emergencia.

Veamos, por separado, cómo hay que actuar en cada uno de estos casos.

Continuar el viaje con la avería

De una parte esperar a que el motor se enfríe y cuando la aguja indicadora de temperatura esté en zona baja, poner el motor en marcha y continuar nuestra ruta, pero vigilando especialmente el comportamiento de la aguja. En cuanto ésta comience a subir y se aproxime a la zona roja, se tendrá que parar y esperar de nuevo a que el motor se enfríe. Si durante esta prueba hemos realizado dos kilómetros o más, ya estamos más cerca de encontrar un lugar de auxilio.

Después de otra larga espera, se repite la operación y así hasta llegar a un taller donde sea posible la reparación, cosa que es muy fácil para un mecánico. Antes de tomar esta decisión debéis aseguraros de en qué dirección se encuentra el pueblo más cercano: Consultad el mapa de carreteras porque si hace unos cuatro kilómetros que habéis pasado un pueblo y el próximo está a ocho kilómetros, por ejemplo, está claro que os conviene mejor volver sobre vuestros pasos que seguir adelante.

Figura 1. Dos tipos corrientes de correas de arrastre.

  1. Correa trapezoidal.
  2. Correa dentada.

Figura 2. Disposición típica de la correa de arrastre para accionar la bomba de agua (4) y el generador (3) al mismo tiempo. 1, polea del cigüeñal. 2, tuercas de fijación del generador que hace las veces de tensor de la correa. A, juego de la tensión de la correa.

Una segunda advertencia es la que conduzcáis a bajas vueltas y con una marcha lo más larga posible pues al no tener activa la bomba de agua debéis hacer todo lo posible para que el motor genere la menor cantidad de calor (cosa que se logra con el menor consumo) y además debéis aprovechar al máximo el paso del aire por el radiador y por el motor, cosa que se logra haciendo que el motor adquiera cierta velocidad en carretera con una marcha larga y sin apenas darle al acelerador.

Si os encontráis con una bajada aprovecharla al máximo y, a poder ser, con la marcha más larga y sin pulsar el acelerador. No es aconsejable en este caso, que cortéis el encendido y bajéis la pendiente sin motor porque os quedaríais sin la acción del servofreno y las condiciones de control del automóvil variarían ahora mucho, de modo que antes de que os hayáis acostumbrado a un freno muy duro (que es lo que resulta de no disponer de servofreno) os puede ocurrir algún accidente por pérdida de control.

En estas condiciones precarias podéis llegar hasta un taller y allí encontrar quien os monte una nueva correa. No olvidéis tampoco que, a pesar de que la bomba de agua es prioritaria en este caso, el alternador también tiene su importancia. Si la avería os ocurre durante la noche y la batería no está en muy buenas condiciones podéis tener problemas eléctricos para realizar un plan como el que se acaba de exponer. En este caso no abuséis del motor de arranque para las puestas en marcha del motor ni tampoco de las luces especialmente de carretera, de frenos e intermitentes pues podríais fácilmente quedaros sin corriente y entonces ya no habría nada que hacer. Si la avería se produce durante el día y no abusáis del motor de arranque, una batería puede colaborar con vosotros durante bastantes kilómetros.

Soluciones de emergencia

Ante una avería como la presente se puede también proceder a encontrar una solución realizando para ello una reparación de emergencia. Puede darse el caso de que se disponga de una correa de recambio y también puede ocurrir que solamente se disponga de trapos y, quizá, alguna cuerda. Veamos qué puede hacerse en ambos casos y con estos materiales.




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