Colocación de una correa de repuesto a las poleas del automóvil

Colocación de una correa de repuesto a las poleas del automóvil

Si en vuestro coche es fácil meter las manos en la zona de la polea de arrastre del cigüeñal y en la polea de la bomba de agua tenéis bastantes oportunidades de haceros un aparejo de emergencia que os pueda servir para realizar algunos kilómetros en el supuesto de que no dispongáis de una correa de recambio en vuestro arsenal de cosas de emergencia. Pero si disponéis de una correa de arrastre de recambio las cosas pueden ser mucho más sencillas y a la vez más efectivas. Todo consistirá en colocarla. Ciertamente, así de sencillo… y no me hagáis una sonrisa de burla que la cosa os aseguro que es sencilla y, además, vosotros no sois mancos.

Voy a daros una orientación de cómo se realiza este trabajo que, por otra parte, resulta muy agradecido con respecto a la resolución de una avería de cierta importancia, si uno no tiene inconveniente en mancharse las manos.

Herramientas necesarias:
Necesitaréis disponer de una correa trapezoidal de recambio y una llave fija, generalmente del 12/13. Puede seros muy útil disponer también de un destornillador plano grande.

Una vez hayáis levantado la tapa del cofre de vuestro coche y hayáis visto que la correa ha desaparecido entre las poleas del conjunto cigüeñal/bomba de agua/alternador, lo primero que tenéis que hacer, después de haber encontrado vuestra nueva correa consistirá en aflojar las tuercas de sujeción del alternador que os muestro en la figura 3. Comenzad por la tuerca número 1. Luego, y ligeramente, el tuerca número 2.

Colocación de una correa de repuesto a las poleas del automóvil Glosario y Manuales

Figura 3. Aquí se muestran las poleas principales y el alternador. Aflojando las tuercas 1 y 2 se puede conseguir que el alternado bascule y gracias a ello se pue­da colocar una nueva correa. A, polea del alternador. B, polea de la bomba de agua. C, polea del cigüeñal.

Figura 4. Haciendo palanca con un destornillador se puede conseguir que el alternador haga de tensor para que la correa quede lo suficientemente tensa.

Figura 5. Buscando una solución de emergencia deberemos considerar como prioritario el arrastre de la bomba del agua. De esta forma nos desentenderemos del arrastre del alternador hasta conseguir una correa adecuada. B, polea de la bomba de agua. C, polea del cigüeñal.

Figura 7. Forma definitiva de la solución de emergencia.

Una vez aflojadas estas tuercas os daréis cuenta que el alternador puede bascular, es decir puede cambiar unos grados de posición con respecto a su soporte de la parte de la tuerca 1. Ahora ya podéis colocar la correa de forma que la parte trapezoidal de la misma se acople a los labios de las poleas, es decir, que encaje bien en las gargantas de ellas. Podéis comenzar por la polea del cigüeñal (C) y desde aquí por la polea de la bomba de agua (B). A continuación meted también la correa en la polea del alternador (A). De esta forma se habrá colocado la correa en todos sus asientos.

Si tenéis alguna dificultad sabed que haciendo bascular el alternador la entrada de la correa en todas sus poleas debe ser sencilla y sin más problemas que el poco espacio de que dispongáis para entrar las manos y los brazos. En la práctica puede mejorarse el trabajo si, en según qué tipo de automóviles, actuáis por debajo para la colocación de la correa en la polea del cigüeñal. No os dé pereza echaros al suelo y, por debajo del motor ayudaros a colocar la correa en sus asientos respectivos.

Una vez logrado este montaje lo que se necesita e usar la correa, cosa que se hace forzando al alternador a retirar unos grados antes de apretar su tuerca 1 de la figura 3. En la figura 4 tenéis un ejemplo de la forma de utilizar ahora el destornillador para ejercer brazo de palanca y forzar al alternador a retirarse a su posición más extrema. En este caso la correa se tensa y queda en condiciones de arrastrar todas las poleas. Cuando tengáis el alternador bien estirado, proceder a apretar la tuerca 1. Cuando esté lo suficientemente apretada, ya podéis dejar de hacer palanca con el destornillador y pasad a apretar la tuerca 2 con lo que el alternador quedará sujeto y fijo, y la correa tensada.

Finalmente, para saber si vuestro trabajo ha estado bien realizado deberéis comprobar el tensado de la correa, es decir, el grado de tirantez que ha logrado una vez fuertemente apretadas las tuercas de fijación del alternador. En la pasada figura 2 se muestra esta prueba. Con uno de vuestros dedos podéis apretar sobre esta zona de la correa sin necesidad de hacer una fuerza exagerada. El desplazamiento de la correa debe hallarse alrededor de 1 centímetro o 1,5 para considerar que el trabajo ha estado bien realizado. Es la distancia que indican las flechas A.

Si es así ya podéis poner en marcha el motor del coche y continuar vuestro viaje sin incidentes hasta el final del mismo. Por supuesto, si tenéis alguna duda sobre la perfección de vuestro trabajo y la correa os ha quedado algo floja, podéis pasar por el próximo taller y hacer revisar la reparación por un mecánico, pero no cabe duda que habréis resuelto en ruta vuestra avería.

Sustitución de emergencia de una correa

Si no se dispone de una correa de recambio adecuada, y solamente con el objetivo de hacer unos pocos kilómetros, se puede pasar a realizar un montaje de arrastre que en algunos casos puede darnos buen resultado. La forma de operar, en este caso, será la siguiente:

En primer lugar, con nuestra correa de emergencia formada de trapos o una cuerda resistente, hemos de tratar de unir los dos elementos más importantes para continuar la marcha. En el caso nuestro no cabe duda que los dos elementos fundamentales son la polea de arrastre del cigüeñal y la polea conducida de la bomba de agua (figura 5), puesto que el alternador puede ser suplido, durante unas horas, por el contenido de corriente de la batería. Así pues, nos decidiremos definitivamente por las dos poleas citadas. Para empezar deberemos tomar la cuerda o bien el conjunto de un trapo y enrollarlo formando con ello como una cuerda.

Una vez conseguido este objetivo se pasa a iniciar en él un nudo que tenga las características que se muestran en la figura 6, ya que este tipo de nudo es lo más resistente posible en este momento de emergencia pues tiene la particularidad de que se aprieta cada vez más cuando más se estira. A continuación se coloca esta improvisada cuerda en las gargantas de ambas poleas, de la forma que se aprecia en la figura 7. Se tendrá que conseguir colocar esta improvisada correa lo más tensa posible, pues el tejido cederá en cuanto el motor se ponga en marcha. Este tensado se deberá realizar a través del nudo, procurando ajustarlo lo más posible.

Una vez hecho este provisional montaje se podrá pasar a poner el motor en funcionamiento. Seguramente a bajas vueltas el deslizamiento de la improvisada correa será relativamente pequeño y la bomba podrá girar aunque parcialmente, pero lo suficiente como para permitirnos realizar algunos kilómetros hasta encontrar un taller donde nos resuelvan el problema con una correa de arrastre adecuada.

Conviene que la conducción se mantenga a un régimen lo más bajo posible y, desde luego, sin proceder a aceleraciones bruscas pues ello podría romper y deshacer el montaje. La efectividad de esta improvisada correa dependerá de la naturaleza de su tejido y del agarre que ejerza sobre los labios de las poleas. A veces una buena cuerda o incluso un cable eléctrico de cierto grosor puede ser también un sustituto aceptable. Durante la conducción será necesario ir muy atento a la aguja del indicador de la temperatura pues el sistema de nuestra correa de emergencia es posible que se parta o se afloje durante la marcha y ello se pondría de manifiesto enseguida por el aumento de la temperatura del motor.

Comprobación del tensado de la correa

En todos los casos, el usuario de un automóvil debe tener cuidado de comprobar periódicamente el estado de tensado de sus correas pues si estas, en general, quedan flojas, dejarán de arrastrar aquellos mecanismos para los que están previstas, lo que significará una perdida de efectividad de los mismos. Un caso muy corriente en este aspecto es el de la misma correa del alternador y bomba de agua a la que nos hemos referido en la mayor parte del presente capítulo.

Si durante un viaje por carretera observamos que la corriente generada por el alternador es cada vez menor (lo que nos pone de manifiesto el mismo reloj del voltímetro indicador en el panel de instrumentos) hasta el punto de que, en marcha, la aguja se coloca próxima a los 12 voltios, la causa puede ser debida a una avería en el alternador pero también, y muy probablemente, al aflojado de la correa de arrastre y, por consiguiente, a un patinamiento de la misma que permite al alternador un giro más lento de lo normal. En su consecuencia, la producción de corriente queda también limitada y puede estar incluso por debajo de las necesidades de consumo que se están produciendo en el mismo automóvil. Estos síntomas suelen presentarse especialmente durante la noche pues es entonces cuando las luces aumentan considerablemente el consumo de corriente en el automóvil y el alternador puede no ser por sí solo capaz de abastecer todo el gasto.

El tensado de las correas, pues, es importante que sea revisado con cierta frecuencia y es un trabajo sobre el que hay que llamar la atención a los mecánicos cuando se prepara un coche para un largo viaje y se lleva al taller para que le hagan un reconocimiento general con el fin de que esté a punto para el mismo. Los mecánicos no suelen darle la importancia que tiene, pero una avería en ruta debida a la rotura de una correa ya vemos que puede traer muchos problemas y complicaciones.




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