Posibles roces incorrectos en el automóvil

Lo más sencillo de considerar y comprobar es la posibilidad de que el coche tenga dificultades de rodadura debidas a roces indeseables que le reduzcan su capacidad de arrastre. Los puntos principales que en este sentido debéis observar serán los siguientes:

Los frenos se agarrotan

El mal estado de alguna pinza de frenos puede provocar que los cilindros de empuje no se despeguen lo suficiente del disco, de modo que permanezcan siempre en contacto con el disco y absorban potencia. Cuando esto ocurre, a la falta de potencia se une un aumento del consumo de combustible y, en algunas ocasiones, una desviación más o menos importante del automóvil en el momento de realizar una frenada que el conductor puede controlar con el volante.

La comprobación que debéis hacer consiste en poner el cambio en punto muerto y, sobre un terreno bien llano, empujar el vehículo. Si notáis que ofrece una resistencia anormal, elevad el coche con el gato y comprobad el giro de las ruedas, de la forma que podemos ver en la figura 1. Tened en cuenta que las ruedas tractoras tienen mucho más esfuerzo a vencer porque arrastran el mecanismo de la transmisión. Así pues, si vuestro coche es de tracción delantera serán las ruedas delanteras y si es de tracción traseras, las traseras.

Si este trabajo os parece excesivo podéis controlar con la palma de la mano puesta sobre la llanta si, después de un breve recorrido en el que prácticamente no habéis tocado el freno, alguna llanta está caliente. Si alguna de las cuatro llantas está más caliente que las otras es probable que los frenos de esta parte estén en mal estado. Debéis llevar el automóvil al taller.

Freno de mano excesivamente tensado

Cuando el calor excesivo se observa solamente en las ruedas traseras es casi seguro que el culpable es el freno de mano, el cual puede hallarse excesivamente tensado de modo que las pastillas de esta parte del circuito de frenos son obligadas a apoyarse más o menos ligeramente sobre el disco aun cuando la palanca de accionamiento esté completamente distendida. Llevad el coche al taller para que revisen este punto.

Cojinetes de las ruedas

Las cuatro ruedas de un automóvil llevan en sus extremos unos cojinetes que permiten el libre giro de las ruedas. Si estos cojinetes están en mal estado, el giro de la rueda afectada consumirá más potencia del motor. Este síntoma viene acompañado, generalmente, por un ruido que se aprecia en la rueda defectuosa, sobre todo durante el trazado de las curvas por su lado. Para determinar la causa hay que elevar el coche y comprobar detenidamente el giro de cada una de las ruedas. En algún punto de su recorrido se notará un pequeño «clic» que indicará la presencia de un cojinete picado o con un juego excesivo, causa del anormal rozamiento y de la falta de potencia observada.

Embrague muy tensado

Aunque en menor medida que en los casos anteriores, también el hecho de que el embrague patine puede dar la impresión de que el motor no tiene la suficiente potencia como para salvar una pendiente. Pero en este caso el conductor experto se da cuenta inmediatamente porque observa que, sin mover el pie del acelerador ni oprimirlo más, el motor tiende a acelerarse al mismo tiempo que pierde poder ascensional. Ante este síntoma no cabe duda que el embrague patina, es decir, que se resbala entre los discos y, como consecuencia de ello, el motor parece potente pero los resultados no son los esperados.

Todos los embragues están dotados de un tensor en sus cables que puede pasarse a retocar para conseguir el mejor acoplamiento; pero el defecto puede estar ocasionado también por el desgaste de los discos internos de modo que el trabajo de reparación es propio del taller. En la figura 2 tenemos un ejemplo típico del tensor. Si el embrague patina puede intentarse aflojar la palomilla girándola media vuelta en sentido contrario a las agujas del reloj.




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