Juntas termoeléctricas del automóvil

El sistema que hemos descrito hasta este momento de pegado de lunas es el más frecuente en los automóviles modernos. Sin embargo, no es el único. Algunas marcas fabrican algunos determinados modelos en los que emplean para la fijación y hermetización de sus lunas un procedimiento de pegado diferente que es necesario conozca el profesional planchista. Se trata del cordón de butilo termoeléctrico. En la figura 55 tenemos el material que se utiliza en estos casos. Una de las características fundamentales de este sistema es que consta, en el interior del cordón de butilo preformado, de un cable de cobre por el que pasará la corriente eléctrica de la forma que se va a explicar seguidamente.

En primer lugar, hay que asegurarse de que las superficies de contacto, tanto de la pestaña como de los bordes de la luna, que han de entrar en contacto con la junta termoeléctrica, estén perfectamente limpias y sobre todo exentas de humedad. En estas condiciones, se aplica una capa de imprimación sobre las superficies que han de contactar, imprimación que forma parte del equipo de montaje de este sistema y que pudimos ver en la parte superior de la figura 55.

Por otra parte, se aplican previamente los dos extremos del cable de cobre que sale de la junta termoeléctrica a los polos de una batería necesitándose 6 voltios por cada metro de junta y unos 11 amperios. Este primer contacto eléctrico tiene que ser muy breve, de unos 30 segundos nada más, con el fin de conseguir un cierto ablandamiento del material de la junta para facilitar su acoplamiento. Una vez reblandecido y preparadas las superficies del modo indicado, se pasa a la colocación de la junta preferentemente sobre la plancha de la pestaña, cuidando de que se halle perfectamente distribuida por todo el contorno de contacto con la luna. Los cables eléctricos se dejan hacia afuera para su utilización posterior. A continuación se monta el cristal de la luna sobre esta junta y se le proporciona una presión exterior con la misma palma de la mano para conseguir la buena unión del material plástico de la junta termoeléctrica con la zona de la plancha que le corresponda.

Cuando se ha comprobado el buen centrado de la luna se procede a dar de nuevo corriente a los cables de cobre, en las mismas condiciones en que se indicó antes. Esta vez se mantiene la corriente dada durante un minuto para conseguir un mayor reblandecimiento de la junta y su mejor acoplamiento a las superficies de la plancha y el cristal. Conviene en este caso hacer presión con la mano en toda la periferia de unión para que el contacto se haga más manifiesto. En este momento, la cinta se ha hecho tan plástica que se adapta muy bien tanto a las posibles y pequeñas desigualdades del cristal como a las de la plancha.

La operación de montaje se complementa conectando de nuevo la corriente y esta vez durante cinco minutos más para que el calor generado desencadene las reacciones propias del material para conseguir de este modo que el encolado sea perfecto. En cuanto haya pasado este tiempo ya se puede proceder a desconectar la fuente de energía eléctrica y a cortar los extremos de los cables de cobre que sobresalen.

La principal ventaja de este sistema ha de encontrarse en el hecho de que las soluciones de pegado tradicionales tardan en secarse mientras que por el sistema de junta termoeléctrica el cristal queda sujeto casi al momento ya que en pocos minutos se verá que el cristal está en condiciones de ser sometido a considerables esfuerzos y, por supuesto, podrá ser entregado al cliente con toda garantía, cosa que no ocurre en los cristales encolados que hemos visto anteriormente.




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