Desmontaje de una luna encolada de automóvil

En el presente apartado vamos a ver la forma de desmontar una luna que ha sido previamente pegada en las condiciones que acabamos de explicar. Es evidente que, en este caso, no se puede utilizar el método de presionar con los pies tal como resulta típico y hemos estudiado en los sistemas que llevan goma de contorno. Aquí el sistema a seguir ha de ser muy diferente. Cuando una luna pegada se tiene que desmontar se comienza por sacar las gomas embellecedoras además de todos los accesorios que puedan impedir la salida del cristal.

Estas gomas exteriores son muy difíciles de recuperar si se pretende sacarlas sin deteriorarlas con el fin de su posterior aprovechamiento, de modo que resulta mejor pasar directamente a cortarlas y retirarlas de su alojamiento por estirado. Una vez sacada la gomaembellecedor nos queda a la vista la junta adhesiva o cordón. Ahora necesitaremos disponer de un útil especial consistente, fundamentalmente, en una cuerda de piano. Este útil consta de dos piezas y puede verse dibujado en la figura 51.

Se toma la cuerda de piano y se introduce por el interior del tubo (1) hasta el mango (2) donde, moviendo la tuerca moleteada, se consigue la fijación de la cuerda con un extremo. Por otra parte, la otra punta de la cuerda se pasa por un orificio que existe en el extremo (3) del útil. Una vez hecho este montaje, y desde el interior del habitáculo del automóvil, se hace un pequeño orificio a través del cordón de la junta y se pasa por él la punta de la cuerda de piano que queda libre. Para acabarla de sacar puede ser necesario ayudarse con unos alicates en cuanto la punta de la cuerda asoma por la parte exterior.

A continuación se estira de la cuerda y se sujeta a la empuñadura (4) introduciéndola por la cánula (5) y volteando el botón de la parte extrema de la empuñadura para que la cuerda quede bien fijada a este otro extremo del útil. En estas condiciones descritas el citado útil quedará de la forma que muestra ahora la figura 52. Aquí se puede observar también la forma de proceder al corte de la junta una vez realizada esta preparación. La forma de proceder es la siguiente. Apretando por ambas partes se hace una incisión inicial en ángulo y luego el operario que se encuentra en el interior del vehículo clava la punta (3) en la junta a unos 30 cm del punto por donde se pasó la cuerda de piano, mientras el otro operario que actúa desde el exterior tira de la empuñadura (4).

Éste es el momento en que se producirá un progresivo corte de la junta hasta que la cuerda llegue a la misma altura de la herramienta interior (3). En este momento, esta herramienta (3) se coloca otros 30 cm más alejada y se repite la operación de estirado con la empuñadura, y así sucesivamente hasta el corte total de la junta, después de lo cual se podrá retirar la luna con la ayuda de unas ventosas.

Una vez retirada la luna se procederá a limpiar la pestaña de plancha del marco de todo resto de masilla o mástic, así como también de la que quede adherida a la parte perimetral de la luna. Además del sencillo sistema de la cuerda de piano que hemos descrito, existen en el mercado una serie de herramientas que ofrecen la posibilidad de hacer este trabajo con una mayor rapidez y precisión. Se trata de herramientas, generalmente neumáticas o eléctricas, preparadas especialmente con cuchillas intercambiables que pueden realizar este trabajo con suma precisión. En la figura 53 tenemos un ejemplo de una de ellas. Cuando una de las cuchillas está montada en la máquina, ésta le imprime, durante el funcionamiento, un movimiento oscilatorio muy adecuado para el corte del cordón adhesivo de los cristales.

Por otra parte, el sistema hexagonal de ajuste que tiene la máquina para la cuchilla, y el asiento de éstas formando un polígono de doce lados, hace que las cuchillas puedan colocarse en diferentes posiciones, con saltos de sólo 30°. En la figura 54 tenemos varios ejemplos de la forma como estas cuchillas pueden introducirse, en diversos tipos de montajes de cristales encolados, sobre el cordón que los sujeta.

También se han desarrollado diseños de máquinas para este mismo fin que trabajan por un procedimiento de aportación de calor. En líneas generales, estas máquinas están provistas de un circuito eléctrico en el que interviene la cuchilla. Cuando el operario acciona la máquina, una corriente eléctrica pasa a calentar la cuchilla y el cordón de encolado del cristal se reblandece, lo que facilita su corte y destrucción. Sin embargo, es necesario un aporte de calor muy estricto puesto que si la masilla se calienta demasiado vuelve a pegarse en cuanto se enfría. Por ello, estas máquinas deben estar provistas a la vez de un sistema de refrigeración, generalmente por aire, cuyo chorro sale inmediatamente después del paso de la cuchilla caliente.




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