El cambio de una rueda al automóvil

Como consecuencia de un pinchazo o de un reventón es necesario proceder al cambio de la rueda ya que una rueda pinchada y sin aire es muy peligrosa para la conducción además de que se puede deformar la llanta y sufrir otros daños mecánicos importantes. En su consecuencia, cuando, en plena marcha, el automóvil hace un extraño acompañado de un fuerte ruido en una de sus ruedas ya podemos detenernos lo antes posible en una zona segura del arcén y bajar de nuestro privilegiado puesto de piloto en la seguridad de que esta vez sí vamos a tener que mancharnos las manos sin falta.

Alguien con un mínimo de experiencia me puede decir que eso de cambiar una rueda es cosa fácil de explicar y no vale la pena perder el tiempo dedicándole unas páginas, pero tened en cuenta que yo voy a tratar este tema desde un punto de vista práctico y, tal como se dice ahora, «poniendo el acento» en los inconvenientes que pueden presentarse cuando intentamos llevar a cabo este trabajo. Y, en fin, creo que para las personas no habituadas a las tuercas y los tornillos no les vendrá de más una serie de consejos para sacarles de ciertos apuros cuando se den cuenta de que no todo el monte es orégano.

En los manuales del usuario que el fabricante regala a quien le compra un coche, no se olvida de indicar la forma de llevar a cabo esta operación del cambio de una rueda. Algunos manuales se explican con un poco de extensión pero otros se limitan a dar una explicación que es innecesaria para quienes ya saben la forma de hacer la operación y resulta incomprensible para aquellos que es la primera vez que se encuentran con el problema.

Ved si no es verdad lo que os digo con la reproducción textual de lo escrito en el manual del usuario de un importante modelo de coche. Transcribo exactamente:

«Cambio de rueda. Antes de levantar el vehículo es necesario poner el freno de mano de manera que el vehículo, levantado por el lado de la rueda que se desea cambiar, no pueda moverse. Aflojar los cuatro tornillos que fijan la rueda».

«Colocar el gato en su alojamiento (situado debajo del larguero), levantar el vehículo, quitar los tornillos de la rueda que se habrán aflojado anteriormente y la rueda. Después de haber quitado la rueda y de haberla cambiado, volver a repetir en sentido inverso todas las operaciones descritas anteriormente, apretando a fondo y de manera uniforme, con el vehículo apoyado en tierra, los tornillos de fijación de la rueda, pasando alternativamente de un tornillo al opuesto».

Si vosotros habéis desmontado muchas ruedas de un coche esto os parecerá claro como el agua cristalina de las fuentes, pero si nunca habéis llevado a cabo esta operación, con una explicación semejante os quedaréis pero que muy frustrados, sobre todo en el momento de necesidad en que tenéis que poneros manos a la obra. Os diré algunas lindezas al respecto: Puede ser que los tornillos están tan apretados que no sepáis como se pueden aflojar; puede ser que, una vez sacados todos los tornillos, la rueda vieja no salga de su alojamiento por más que os esforcéis tirando de ella… incluso puede ser que ni siquiera encontréis «el alojamiento (situado debajo del larguero)» y en el supuesto de que lo encontréis, ¿cómo se pone en gato en aquel agujero?

Bien: Las cosas no son tan sencillas para quien nunca ha realizado una operación semejante y, por otra parte, para tener un mínimo de autonomía y tranquilidad en un viaje, el mínimo bagaje mecánico que se le ha de exigir a un conductor es el de saber cambiar una rueda. Creo que todo lo dicho justifica, más que otra cosa, la necesidad de que, entre las averías en ruta, consignemos también la necesidad de saber cómo se debe actuar para cambiar una rueda, e incluso que le dediquemos un capítulo que me temo no será de los menos consultados del presente libro.




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