Cuando las lámparas del automóvil se funden

Le puede pasar a cualquiera: Durante la noche uno está circulando tan ricamente por la autovía y, de pronto, se da cuenta de que la luz ha disminuido sensiblemente su potencia y la calzada la ve iluminada con una intensidad muy inferior a la que está acostumbrado. Cuando pone la luz intensiva, por ejemplo, la iluminación es correcta, pero con la luz de cruce apenas si ve donde pone las ruedas.

Ante este síntoma, lo más probable es que una de sus lámparas de cruce haya fundido su filamento y, como lógica consecuencia de ello, se encuentre completamente apagada mientras estamos circulando. Bastará que nos detengamos en el arcén durante un momento y salgamos al exterior del vehículo no sólo para confirmar esta consecuencia lógica del síntoma sino para saber con exactitud cuál de las dos luces se nos ha fundido.

Si la luz que se ha fundido es la del lado derecho el mal podrá ser menor; pero si es del costado izquierdo entonces tendremos que dar una pronta solución a nuestro defecto puesto que, con respecto al exterior, podemos fácilmente ser confundidos con una moto. De esta forma puede vernos un automóvil que circule en dirección contraria a la nuestra y ello puede ser causa de un grave accidente.

Llegado, pues, este momento, deberemos tratar de encontrar en la ruta, y lo antes posible, un lugar donde podamos aparcar y dejar el vehículo fuera de todo peligro de colisión, con el fin de efectuar el cambio de la lámpara fundida sin prisa y con toda tranquilidad.

Si hemos constatado que la lámpara no se ilumina en la posición de cruce pero sí lo hace en la posición de haz intensivo, no cabe duda que es la lámpara la que está en mal estado por fusión de uno de sus filamentos. Pero si el apagón es total, y la lámpara no se ilumina en ninguna de sus posiciones, entonces deberemos ver primero qué pasa con su fusible correspondiente, pues el hecho de cambiar la lámpara no arreglaría la avería porque el fusible no dejaría pasar corriente.

(Observación para aquellos que no leen este libro por el mismo orden en que está escrito: De la forma de actuar con los fusibles nos hemos ocupado en el anterior capítulo 9. Ved lo que allí se dice al respecto).

Una vez estemos seguros de que es la lámpara la que ha terminado sus días de vida deberemos proceder a realizar su cambio. Si esta operación no la hemos llevado a cabo en otras ocasiones es probable que represente un pequeño problema para nosotros… pero todo consiste en que alguien nos explique cómo se hace. Sencillo. Ya lo veréis.

Cuando una lámpara se halla fundida en uno de sus filamentos ya no puede seguir utilizándose. Entonces hay que sustituirla y para ello hay que desmontarla del faro donde se encuentra sujeta. No perdáis el tiempo buscando por delante del faro la manera de desmontarlo: Todo ello hay que hacerlo por detrás, es decir, por la zona que se encuentra en el interior del cofre del motor. Antes de comenzar debéis estar seguros de que poseéis una lámpara de recambio. Ello, además de que es obligatorio, ya os dije que debía formar parte de vuestro equipo de emergencia, cuando de ello hablábamos en el pasado capítulo 4. Supuesto que disponéis de la lámpara de repuesto pasemos a continuar nuestra explicación.

En la figura 1 vemos el aspecto que presenta el faro de un automóvil, visto por detrás, una vez abierta la tapa del cofre del motor y centrada la visión en el punto donde se encuentra el faro que tratamos de reparar.

Para retirar la lámpara fundida se deberá comenzar por sacar, en primer lugar, la protección antihumedad que la mayoría de los faros presenta para evitar en lo posible la entrada de agua, aceite o polvo en el interior de la zona de los faros. Esta protección suele fabricarse a base de fundas de goma que proporcionan una buena estanqueidad a las lámparas. Normalmente, estas fundas van sujetas a presión sobre la zona circular de plancha del faro de modo que pueden ser sacadas sin dificultad de la misma forma que muestra la figura 2. Una vez retirada la citada protección nos encontramos con las piezas de sujeción y conexión del portalámparas que es lo que podéis ver ahora en la figura 3. En esta figura, las manos están soltando la grapa de sujeción del portalámparas que es una grapa elástica que mantiene asentado en su lugar todo el conjunto del citado portalámparas. Ejerciendo presión con los dedos se puede soltar esta grapa.

A continuación se procede a sacar la ficha de conexión (figura 4) que es la portadora de los cables eléctricos de alimentación al casquillo del conjunto del portalámparas. Esta ficha también está colocada a presión y podemos retirarla simplemente haciendo presión hacia afuera, tal como se indica en la citada figura. Para sacar por completo la lámpara puede quedarnos todavía pendiente la retirada de algún clip de sujeción del portalámparas. Esto depende de cada modelo de faro (ya que no todos son exactamente iguales en cuanto al sistema elegido por los diseñadores según la marca de nuestro automóvil).

De todos modos, ya no nos va a ser difícil sacar el portalámparas, del mismo modo que se está haciendo en la figura 5. Como puede verse en esta figura ahora está saliendo la lámpara unida a su portalámparas correspondiente. Una vez tengamos este conjunto en nuestras manos hemos de tener precaución de que la lámpara no esté muy caliente antes de tratar de sacarla (puede ello ocurrir si ha estado funcionando el filamento que no se ha fundido).

Asegurarse con un trapo de que la temperatura de la lámpara es soportable o nula y darle una ligera presión hacia adentro al mismo tiempo que se gira hacia la izquierda, es decir, en dirección contraria a las agujas del reloj.

Ahora la lámpara quedará liberadora de su sujeción y podrá separarse del portalámparas. Para efectuar la colocación de la nueva lámpara de repuesto será necesario tener el máximo cuidado de no tocar directamente con los dedos la parte del cristal de la nueva lámpara pues la grasa de los dedos sobre el cristal puede enturbiar la proyección de la luz. Lo mejor es, pues, sujetarla por el intermedio de un trapo limpio, colocarla en el portalámparas, ejercer presión a fondo y darle un giro esta vez a derechas (en el mismo sentido de las agujas del reloj) hasta ver que ha quedado bien fija en su posición en el portalámparas.

A partir de este momento deberemos actúan exactamente por el orden inverso a como hemos visto para el desmontaje, es decir, realizando las operaciones siguientes: Primero colocar el portalámparas en el faro, luego, la ficha de conexión de los cables eléctricos, las grapas de sujeción y, finalmente, el protector de goma. Una vez terminado comprobar que la lámpara se encienda en las dos posiciones de la misma y dar por terminado el trabajo si el funcionamiento es correcto.




Califica este Artículo:
0 / 5 (0 votos)



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *