Cambio de un fusible al automóvil

El desmontaje y montaje de un fusible es una operación muy sencilla que puede realizarse simplemente con las manos en el caso de los fusibles de tubo, del tipo como el mostrado en la pasada figura 1. En las instalaciones más modernos se ha puesto de moda el uso de los fusibles de contacto llamados de cuchilla, los cuales tienen el aspecto que puede verse en la figura 6. Aquí tenemos señalada, en A, la posición que ocupa el hilo fusible propiamente dicho, según la intensidad a partir de la cual el citado hilo se funde e interrumpe el paso de la corriente hasta el aparato consumidor que protege.

Los valores de protección van grabados en el mismo material del fusible y la forma del hilo en cada caso suele ser la que se indica en esta figura para cada uno de los valores de protección que se indican, es decir, de izquierda a derecha, 10, 20 y 30 amperios.

Además se pueden distinguir también por su color. En este código de colores, los fusibles de protección hasta 10 amperios suelen ser de color rojo, mientras son amarillos los de 20 amperios y verdes, los de 30 amperios. Pero en cualquier caso y ante la más mínima duda, la mayor seguridad sobre el valor de su protección la tendréis en la lectura de sus amperios de protección, cosa que llevan grabada sobre el mismo material de su cuerpo.

La forma más práctica de sacar un fusible de cuchilla de su alojamiento consiste en ayudarse de la punta de un destornillador plano y actuar de la manera que nos muestra la figura 7. Hay que ejercer palanca con la punta del destornillador, pero con el suficiente cuidado para no deteriorar o romper el fusible, ya que éste puede hallarse en buen estado y puede ser posteriormente todavía aprovechado. Por lo tanto hay que apretar con cierta delicadeza y no actuar a lo bruto.

Una vez sacado el fusible, lo primero que deberéis mirar es que, en efecto, esté fundido, pues la avería podría ser debida a otras causas tales como el mismo mal funcionamiento real del aparato eléctrico al que el fusible protege.

Observando detenidamente el lugar donde se encuentra el hilo fusible puede que veáis que se encuentra interrumpido o, incluso, que este hilo fusible haya desaparecido como consecuencia del fuerte calor generado durante la sobreintensidad. De ser así no cabe duda que el fusible es el culpable de la avería.

De todos modos, yo os aconsejo que efectuéis siempre el cambio del fusible porque a veces puede parecer a la vista que no está en malas condiciones y, sin embargo, estar interrumpido.
El cambio por otro fusible en sustitución del que acabáis de sacar, debe realizarse teniendo la seguridad completa de que el fusible que ponéis ahora es del mismo valor del que acabáis de retirar.

Así, pues, si sacáis un fusible de 10 amperios debéis sustituirlo por otro fusible también de 10 amperios y no con un fusible cualquiera. Un fusible de menor valor puede durar muy poco pero un fusible de mayor valor puede hacer que, en caso de avería en la red, el aparato consumidor que no funcionaba, se deteriore por completo.

Si en vuestro arsenal de recambios no encontráis el fusible del mismo valor del que acabáis de sacar, fundido, podéis arriesgaros a poner un fusible de mayor valor pero solamente en caso de emergencia y cuando esta solución sea preferible a seguir circulando sin la ayuda del aparato que ahora no os funciona, tal como podría ser, por ejemplo, el caso de la ausencia de funcionamiento del limpiaparabrisas durante un día de lluvia intensa.

También puede ocurrir que no llevéis fusibles en vuestro arsenal, de modo que os encontréis en un compromiso. En este caso no debéis perder la calma y podéis acudir al siguiente truco: Comenzad por sacar el manual del usuario de vuestro coche y, a la vista del esquema de la caja de conexiones, estudiar la distribución de los fusibles en ella y, de forma provisional, trasladar el fusible de la luz de la guantera y el encendedor de cigarrillos, por ejemplo, al lugar ocupado por el circuito que ahora, en plan de emergencia, os corre mayor necesidad de utilizar como podría ser el caso que ponemos de ejemplo al principio relativo a la alimentación del motor del limpiaparabrisas en un día de lluvia.

También debéis tener en cuenta que muchas de las cajas de conexiones disponen de fusibles «no utilizados», previstos para otros montajes. En estos puntos los fusibles no ejercen ningún tipo de función y os pueden servir para cambiarlos de lugar como si se tratara de un almacén que os guarda fusibles de repuesto.

Si al desmontar el fusible correspondiente a un accesorio que no funciona, os dais cuenta de que, sin embargo, está en buenas condiciones, o al ser sustituido por otro fusible de garantía veis que el aparato consumidor sigue sin funcionar, deberéis llevar el automóvil al mecánico electricista para que resuelva la avería, pero si la causa es del fusible la reparación la habréis realizado vosotros mismos lo que en un momento de emergencia puede ser muy importante.

Esto es cuanto hay que decir sobre los fusibles. Pero como continuación del tema vamos a ocuparnos, en el próximo capítulo, de las operaciones que se han de llevar a cabo para conseguir cambiar las lámparas de iluminación. Si durante la circulación nocturna observáis que una lámpara de iluminación de carretera no funciona, y después de haber comprobado el fusible os dais cuenta de que éste no es el culpable, deberéis proceder a un cambio de la lámpara. De esta importante cuestión práctica trataremos en el próximo capítulo.




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