Inspección visual y táctil del automóvil

Inspección visual y táctil del automóvil

Todo tipo de golpes que haya ocasionado abolladuras o cualquier destrozo en las planchas superficiales de revestimiento de la carrocería no presentan más problema que el de cambiarlas del modo que ya se explicará muy pronto, pero todo ello será siempre solucionable con facilidad porque las planchas las podremos soltar de sus puntos de soldadura y sustituirlas por otras nuevas, cuando no picarlas y devolverles la forma original.

Sin embargo, el verdadero problema es que el golpe no nos haya afectado a la estructura de la carrocería y en especial a la parte de los bajos modificando la posición relativa de los puntos de anclaje de las demás piezas o conjuntos mecánicos. Un golpe de tal categoría requiere un tratamiento mucho más a fondo que el simple desperfecto superficial, por grande que éste haya resultado. Por lo tanto, el planchista tendrá que vigilar con especial cuidado para encontrar todo tipo de deformación que afecte a la estructura de la carrocería.

Así pues, una vez vista la magnitud de los desperfectos de las planchas exteriores convendrá que el vehículo sea levantado para observar si los largueros o los travesaños han sufrido deformación importante. En la plataforma hay que revisar con toda atención que no se encuentren lugares en los que la plancha haya formado uno o varios plegamientos, es decir, ondulaciones que nos pondrían sobre aviso de que la parte más sólida de la estructura puede haber sufrido variación.

En efecto, al ser la chapa de un material fuerte pero de muy poco espesor, cuando la parte fuerte de la estructura cede, ella tiende a plegarse, y lo hace tanto más cuanto mayor haya sido la deformación a que se haya visto forzada la estructura. Por supuesto, en la zona próxima al golpe, si la estructura ha cedido, la plancha estará intensamente plegada; pero estos puntos son fáciles de localizar por la misma lógica del golpe recibido. Lo que nos interesa es ver cómo ha afectado a la plancha en zonas alejadas del impacto, pues ello nos da una idea clara de la importancia de la reparación y también del precio que la misma va a tener forzosamente.

Comoquiera que la vista no siempre detecta con facilidad estas posibles ondulaciones, hemos de valernos del tacto, pasando la mano sobre la superficie de las planchas de los bajos con cuya forma de inspeccionar la chapa detectaremos más fácilmente modificaciones ocasionadas por plegamientos. En esta operación de verificación por el tacto hay que saber distinguir, por supuesto, lo que son los pliegues recientes, ocasionados por el impacto que ahora se analiza, de lo que son pequeñas arrugas que pudieron estar realizadas en el proceso de embutición durante la construcción o el montaje de la carrocería en fábrica.

De todos modos, si se observan pliegues hay que estar ya alerta de una posible deformación y no nos será una gran pérdida de tiempo pasar a la prueba de verificación siguiente que consistirá en empezar a hacer comprobaciones de medidas en los puntos clave de la carrocería que estamos examinando.

Para finalizar, digamos que en la gran mayoría de los casos la presencia de pliegues después de un impacto es una buena prueba de que se ha producido algún tipo de deformación en la plataforma o en partes importantes de la estructura, pero puede haber algunos casos en los que los pliegues se hayan producido pero la estructura haya vuelto a su posición correcta después de una pequeña flexión. Sin embargo, no hemos de fiarnos y bueno será pasar a hacer las verificaciones de medidas que vamos a explicar acto seguido.




Califica este Artículo:
0 / 5 (0 votos)



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *