Utilización de las llaves fijas en la reparación del automóvil

La utilización de llaves fijas es el procedimiento más adecuado y recomendable para actuar en los tornillos y tuercas dotados de cabeza hexagonal. Por lo tanto veréis siempre que son las herramientas preferidas de los mecánicos. Una llave fija la vimos destacada con el número 1 en la pasada figura 13. Como se puede apreciar, están dotadas estas llaves de dos bocas, cada una de las cuales corresponde a una medida diferente y correlativa de las cabezas de los tornillos. Cada boca lleva un número, el cual corresponde, en milímetros, a la medida entre caras de la cabeza del tomillo (salvo una pequeña tolerancia en más para poder entrar y acoplarse). Así tenemos que una llave llamada «del 11» quiere decir que mide 11 milímetros entre las caras de su boca.

En las llaves fijas, la longitud de su mango está calculado para que el brazo de palanca que se ejerza sea el adecuado al tamaño del tomillo o de la tuerca. Así se puede observar que cuanto mayor es la abertura de las bocas de las llaves fijas tanto mayor es la longitud de su mango.

En lo que respecta a la utilización de estas llaves es conveniente hacer las siguientes puntualizaciones:

Las llaves fijas deben ajustarse perfectamente a la cabeza del tomillo o de la tuerca, de modo que mantengan la máxima superficie de contacto con las dos caras paralelas del hexágono del tornillo o tuerca. La posición correcta de colocación es la que puede verse en la figura 18 y debe procurarse siempre que el hexágono penetre en el interior de la boca de la llave lo más profundamente posible. Cualquier otro sistema que no sea el presentado en la figura 18 resulta erróneo, vicioso y puede perjudicar a llave y tornillo, de modo que ha de evitarse.

Figura 19. Formas inadecuadas de aplicar una llave fija.

A) Llave de boca dema­siado grande.

B) Llave poco introducida en las caras paralelas del hexágono.

C) Llave colocada en mala posición.

Ejemplos de mal uso los podemos ver ahora en la figura 19. En el caso A, por supuesto, ya se aprecia que la llave utilizada es inadecuada para el tamaño del tornillo. Nunca debe utilizarse una llave fija para apretar o aflojar un tornillo de otro tamaño porque con ello solamente se va a conseguir romper en parte las caras del hexágono y luego hacer muy dificil la extracción del tornillo. Aunque parezca al principio que el tomillo puede girar, en el momento en que se tenga que hacer un esfuerzo importante se verá que la llave resbala y daña las puntas.

La posición B es también mala, por cuanto la llave no se apoya sobre toda la superficie de las caras del hexágono. El peligro de que se escape la llave es máximo en el momento en que se aplique cierta fuerza. En cuanto al mal ejemplo que se dibuja en C, está claro que este tornillo no puede extraerse con la ayuda de una llave fija y será conveniente utilizar una llave de tubo (2 en la figura 13), la cual actúa de forma longitudinal con respecto al tomillo que hay que desmontar. Otra norma que es importante tener en cuenta para todo tipo de llaves que disponen de mango es la forma de aplicar el esfuerzo. En la figura 20 se puede ver como las llaves hay que utilizarlas siempre «tirando» del mango, y nunca (o en la menor medida posible) empujando.

Esta norma es importante para vuestra seguridad personal, ya que si se empuja la llave con fuerza, en cuanto ceda el tornillo no podremos contener la fuerza y correremos un gran riesgo de golpear con los nudillos contra cualquier pieza inmediata, cosa que no puede ocurrir si estamos tirando del mango. Si, por alguna circunstancia de espacio, resulta indispensable empujar la llave, hay que hacerlo con la palma de la mano abierta (sin que los dedos rodeen el mango de la herramienta) o bien cubriéndose la mano con un trapo o, incluso, haciendo fuerza con el pie si se dispone del espacio posible.

En la mecánica del automóvil es conveniente llevar un juego completo de llaves fijas y de estrella, pero los tornillos de mayor utilización los encontraremos siempre entre los números 10 al 17, de modo que ríos bastarán cuatro llaves de cada clase para conseguir cubrir la mayoría de las tuercas o tornillos y conseguir con ello los mayores efectos prácticos.

En la dotación de a bordo no hay que olvidar tampoco la presencia de una llave de bujías. Pero tenéis que estar seguros de que la llave de bujías que lleváis sea la adecuada para vuestro tipo de motor. En muchas ocasiones la llave de bujías es una herramienta especialmente adaptada al tipo de arquitectura que el fabricante haya dado a un determinado motor, de modo que no todas las llaves son buenas para todos los motores.

De acuerdo con lo dicho, es necesario estar seguros de que su llave de bujías les será de utilidad en el momento en que se presente una reparación de emergencia. En algunos coches modernos el desmontaje de una bujía puede ser muy dificultoso debido a que, con los encendidos electrónicos integrados, muchos fabricantes han experimentado que la duración de las bujías es muy superior a lo que ocurre en los motores provistos de encendidos menos sofisticados. A pesar de ello, la observación de los electrodos de las bujías proporcionan muchos datos sobre el origen de las averías de emergencia. Esto es cuanto hay que decir sobre las llaves.




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