Tubo de escape del automóvil obstruido

Los gases quemados, después de ser expulsados de la cámara de combustión, han de tener una fácil salida al exterior para conseguir el mayor rendimiento del motor. Si se observan dificultades para su salida se acumulan gases quemados en el tubo de escape dificultando la expulsión de los que se están quemando en aquel momento en la cámara de combustión. De todo ello resulta una baja en la potencia proporcionada.

Conviene asegurarse de que el tubo de escape y los silenciadores se encuentran en buen estado de limpieza de modo que efectúen la estrictamente necesaria oposición a la salida de los gases.
Salvo casos extremos, esta avería no nos dejará en la carretera, de modo que podremos llegar hasta un taller sin dificultades, pero, sabiendo que tenemos este defecto, no es conveniente que realicemos muchos kilómetros sin reparar la avería.

Se tendrán que comprobar los siguientes puntos:

Estado de los silenciadores

Estos elementos trabajan a temperaturas muy elevadas ya que están en contacto permanente con los gases de escape. Estos gases son ácidos y contienen vapor de agua. Por lo mismo, sufren frecuentes oxidaciones y herrumbre que hacen que se desprendan las planchas metálicas de su interior. Ello puede ocasionar un impedimento para la salida de los gases quemados. En la figura 12 podéis ver la constitución interna típica de un silenciador.

Cuando se percibe ruido interno en el tubo de escape durante la marcha y se advierte que, al estar el coche parado sobre un terreno polvoriento, se levanta polvo por debajo del automóvil, no cabe duda de que el tubo de escape está agujereado. No debéis prolongar el momento del cambio del tubo afectado, aunque esta avería no os dejará jamás tirados en la carretera.

Estado general de los tubos

Los tubos son menos susceptibles que los silenciadores a producir una baja de potencia, pero pueden encontrarse chafados en virtud de la recepción de golpes dados con piedras en los bajos del automóvil, de modo que estrangulen el paso de los gases por su interior.

Si os queréis meter debajo del coche podréis comprobar el estado general de los tubos de escape, verificando especialmente las zonas de los anclajes y aquellas partes soldadas a ellos.
Comprobar que el tubo final de salida no esté obturado e inspeccionar con todo cuidado el recorrido desde la salida del colector de escape hasta la punta final. Llevar el coche al taller en cuanto se observen dificultades en el tubo.




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