Retrovisores exteriores eléctricos del automóvil

Nadie discute la gran utilidad que para la conducción tienen los dos retrovisores exteriores desde los que el conductor, conjuntamente con la visión que le ofrece el retrovisor central interior, puede tener en fracciones de segundo una información completa de la situación del tráfico que se precede. Ello es fundamental para conseguir una conducción segura. En principio, poner dos retrovisores exteriores no comporta problema alguno. El único requisito es que se puedan orientar con el fin de adaptarse a la posición del conductor y a su envergadura. Darle al retrovisor la posibilidad de que disponga de un ligero movimiento basculante, en todos los sentidos, no es tampoco una proeza para cualquier diseñador que empieza. Por lo tanto, parece que la construcción y montaje de los retrovisores no ofrece problema alguno.

Pero en beneficio de la mayor comodidad posible para el conductor y para evitarle toda distracción durante su trabajo, se han ideado y puesto en práctica unos retrovisores que, a su función principal de permitir la visión del tráfico que llevamos detrás, une el automatismo para orientarlo y un sistema de desempañado para que su espejo permanezca, aun en las condiciones atmosféricas más desfavorables, en plenas condiciones de visibilidad.

Estos retrovisores son, como puede imaginarse, un poco más complicados que los que no poseen estas condiciones de comodidad. Por el momento, el mando eléctrico para retocar su orientación y colocarlos en una posición perfecta es especialmente útil en el caso del retrovisor de la derecha, al que no tiene fácil acceso el conductor. Pues bien, por medio de un mando se puede accionar un pequeño motor que hace bascular el retrovisor hasta encontrar la posición idónea. Los retrovisores que tienen esta facultad se denominan retrovisores eléctricos.

En lo que se refiere al desempañado o desescarchado, el retrovisor está provisto de una resistencia eléctrica productora de calor que le impide que se creen en él condensaciones o, incluso, la formación de hielo sobre el espejo. De esta forma la visión es clara en las condiciones atmosféricas más desfavorables. Estos retrovisores suelen denominarse en el mercado con el nombre de retrovisores térmicos.

Pues bien, a cada uno de estos tipos de retrovisores exteriores vamos a dedicar el presente apartado. En la figura 34 tenemos un automóvil dotado con este tipo de retrovisores. Antes de entrar en el estudio práctico de desmontaje, vamos a ver el esquema eléctrico de su integración en la red general del automóvil para tener con ello una idea general de su composición.




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