Presentación de las piezas del automóvil antes de su reparación

A continuación ya podemos pasar a la presentación de las piezas en la carrocería, en sus puntos de ubicación, junto a sus piezas vecinas. Hay que procurar que las piezas nuevas se ajusten bien en sus zonas de apoyo sobre las planchas viejas, y cuando ello se consiga, asegurar el posicionado mediante el ajuste de las mordazas o entenallas autoblocantes. Esto es lo que queda representado en la figura 59, en la que pueden verse las mordazas y la sujeción provisional de la aleta; en la figura 60 aparece la del panel trasero.

Una vez montadas de esta forma el panel trasero y la aleta se debe pasar a verificar las medidas del cofre de equipajes para no tener problemas, tina vez realizada la soldadura, con el cierre del capó en esta parte de la carrocería (o con el portón trasero, en otros tipos de carrocerías). La verificación de medidas se completa cuando se lleva a cabo la comprobación de diagonales en cada uno de los puntos del cofre, con la ayuda de un compás de puntas. En las figuras de la 61 a la 65 aparecen las cotas esenciales del maletero, de la luneta trasera y la distancia entre el último taladro embellecedor del piso y el taladro de la esquina del paragolpes.

En anteriores ocasiones ya hemos comentado que para obtener una reparación satisfactoria es importante acudir a la información técnica facilitada por los fabricantes de cada automóvil en concreto. Las cinco figuras antes citadas son parte de la información que suministra Volkswagen para uno de sus modelos. Se supone que cuando existen variaciones con respecto a las cotas proporcionadas por el fabricante de la carrocería, se tiene que modificar el posicionado de las piezas presentadas, pero siempre sin perder el contacto con los bordes de soldadura mediante los cuales se unirán las piezas.

En la práctica del oficio del planchista es muy corriente que, después de presentada una pieza nueva, de repuesto, frente a las planchas vecinas que han de recibirla, se vea que existe gran dificultad para que esta pieza se adapte con naturalidad a todas las planchas que la rodean. Utilizando las pinzas de presión (o entenallas o mordazas, comoquiera llamárselas) se verá que cuando se tiene el panel nuevo bien colocado sobre el borde de una determinada pieza, la plancha se retira del lado opuesto y no hay forma de que se adapte a él hasta que no se aflojan las mordazas que aprisionaban la plancha por el lugar contrario. Pero en este momento, lo que ocurre es que se levanta de otro punto, de modo que no existe buen contacto con todas las planchas vecinas al mismo tiempo.

Cuando esto sucede no cabe duda que:

  • O las planchas vecinas han sufrido durante el golpe ligeras desviaciones, no apreciables a la vista, que ahora hacen difícil su adaptación a la pieza nueva.
  • O la pieza de repuesto que utilizaremos no está perfectamente adaptada al modelo de carrocería en el que estamos trabajando, ya sea por un defecto de fabricación o por haberse adquirido de un proveedor «pirata» (que no se abastece directamente de fábrica).

En cualquiera de estas dos circunstancias, el profesional planchista debe tener los suficientes recursos para conseguir hacer que las piezas se adapten bien entre ellas. Ello se puede realizar por cualquiera de los siguientes procedimientos:

  1. Requerir la presencia de uno o más operarios que nos ayuden a empujar hasta conseguir colocar las entenallas de modo que todo el conjunto se asiente por la fuerza en sus superficies correctas de contacto. Este sistema es bueno, pero sin exagerar, pues cuando la diferencia es notable se pueden ocasionar tensiones en la plancha.
  2. Utilizar una barra de hierro como palanca y un soplete. Calentar ligeramente las planchas vecinas con el soplete y luego forzarlas con la palanca a que modifiquen ligeramente su posición. Cuando las planchas se enfrían habrán rectificado su posición inicial. Hay que tener práctica y saber qué plancha hay que calentar y dónde hay que obligarla para que ceda su conjunto.



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