Los cristales y lunas del automóvil

El montaje y desmontaje de las lunas que forman la parte acristalada de un automóvil también es trabajo que tradicionalmente se encomienda a los profesionales planchistas. Por ello, vamos a extendernos un poco en este tema que tiene una notable importancia por las características propias de unos materiales que se hacen cargo de cubrir un importante porcentaje de la superficie general de la carrocería (Fig. 34).

Antes de continuar conviene aclarar que hay muchas clases de cristales y que no todas están autorizadas para su uso en el automóvil. De hecho, el cristal que vemos en las ventanas de nuestras casas tiene la particularidad de que, al romperse, se fracciona en cortantes aristas. Si cristales de este tipo se instalaran en los automóviles es evidente el gran peligro que correrían los pasajeros en caso de choque violento, pues los cuerpos de los ocupantes, proyectados por la fuerza de la inercia contra el parabrisas o las ventanillas, se encontrarían con una superficie que, al romperse, quedaría fraccionada en decenas de cuchillos que ocasionarían seguros cortes en la cara o el cuerpo.

Por esta razón está reglamentada la prohibición del uso de este tipo de cristales en los automóviles, de modo que el cristal que forma parte de la carrocería es preceptivo que tenga unas características fundamentales de seguridad que impida su fragmentación cortante en caso de golpes resultantes de algún accidente. En la figura 35 podemos ver desde diferentes ángulos la superficie acristalada de varios automóviles.

De acuerdo con lo dicho, hoy pueden encontrarse en el automóvil dos tipos de cristales que vamos a estudiar brevemente. Estos tipos son los siguientes:

  • Cristales laminados.
  • Cristales templados.



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