Los asientos del automóvil y sus fijaciones

La reparación de los asientos corresponde principalmente al oficio del tapicero. El planchista, a lo sumo, suele revisar el estado del mecanismo de la estructura de desplazamiento y proceder a realizar alguna soldadura cuando se ha producido alguna rotura. Por lo tanto, no vamos a entrar en un estudio demasiado profundo de lo que son los asientos del automóvil. Sin embargo, el desmontaje de los asientos es una operación que resulta muy corriente cuando hay que trabajar en sustituciones de planchas que afectan la parte central de la carrocería sobre todo en golpes laterales y traseros en las carrocerías tanto de cinco cómo de tres puertas. En estos casos es necesario conseguir mayor espacio para trabajar más cómodamente y, en su consecuencia, más deprisa. El cambio de un pilar central o de un estribo, por ejemplo, siempre afectará a la zona próxima a los asientos, de modo que éstos se tendrán que desmontar.

El desmontaje de los asientos traseros es muy sencillo ya que se trata de un asiento corrido cuya posición es invariable, de modo que basta levantar el asiento desde su parte central y tirando para arriba para que salte de unas pinzas de alojamiento y toda la voluminosa pieza pueda ser retirada. Ahora queda el respaldo independizado del asiento. En algunos casos, el respaldo suele estar atornillado aunque también puede darse el caso de que esté sujeto por medio de unas pinzas. De cualquier forma su desmontaje resulta muy fácil o bien quitando los tornillos o tirando hacia arriba de él para que se suelte de las pinzas y pueda sacarse del habitáculo.

Los asientos del automóvil y sus fijaciones Glosario y Manuales

Sin embargo, los asientos delanteros ya van sujetos por otros sistemas que, si bien no son complicados, conviene conocer para llevar a cabo su desmontaje. Los asientos delanteros son siempre asientos individuales provistos de varios tipos de movimiento de ajuste de cada una de las partes del asiento, lo que tiene por finalidad una buena adaptación a las condiciones y características físicas de las personas que puedan ocuparlos. De este modo se consigue que puedan adaptarse con igual efectividad tanto a personas de baja estatura como a personas altas, de piernas largas o cortas, etc. En las figuras 29 y 30 podemos ver la disposición de los asientos delanteros y traseros correspondientes a un automóvil de la marca Audi, y en la figura 31 otra perspectiva donde se puede ver todo el conjunto interior de los asientos.

En la figura 32 mostramos la estructura básica general de un asiento individual delantero para conductor que puede servirnos de ejemplo para explicar el funcionamiento general de todos sus mecanismos de adaptación que vamos a comentar seguidamente. El asiento propiamente dicho (1) consta de una armadura (2), generalmente tubular de hierro, rígida, que forma dos piezas unidas por un eje (3) siendo una de ellas el respaldo (4). Esta armadura va provista a todo lo ancho y lo largo de unos muelles sinusoidales (5), o en otros casos helicoidales, que forman una carcasa deformable de esta estructura básica. Encima de esta estructura se coloca un mullido de goma espuma (6) que a su vez va tapizada con tela o, en coches de alto precio, incluso con piel. De cualquier modo, este trabajo de tapizado corresponde al tapicero que es un oficio que nada tiene que ver con el de planchista.

La zona que por el momento más nos interesa a los planchistas es la que forma el bastidor (7) sobre el que el asiento va sujeto y que dispone de varias palancas para conseguir un variado número de modificaciones que permitan adaptar el asiento al mayor número posible de diferentes anatomías que puedan tener los conductores. A este respecto, y antes de continuar con la figura 32, será conveniente que veamos, en la nueva figura 33, los movimientos de que un asiento puede estar dotado para cumplir con su función. Las flechas indican los desplazamientos que pueden llevarse a cabo accionando las correspondientes palancas. Estos movimientos son los siguientes: un movimiento longitudinal, de adelante hacia atrás (o de atrás hacia adelante) regulado por la palanca 2. Otro movimiento hacia arriba o hacia abajo, regulado por las palancas 3 y 4, por medio de las cuales se puede conseguir dar a la parte del asiento la inclinación más conveniente para las características anatómicas del conductor en cuanto ala altura. Y, por último, un movimiento de desplazamiento del respaldo provocado por el eje (1) al hacerlo rodar.

Vistos los movimientos, volvamos de nuevo a la figura 32. Desde el punto de vista del planchista el trabajo que hay que llevar a cabo en este tipo de asiento se refiere a su desmontaje. Este desmontaje puede tener dos objetivos, o bien dejar espacio en el habitáculo para poder trabajar con mayor comodidad, o bien que se trate de que el asiento haya tomado juego en alguna de sus articulaciones por roturas de sus palancas o mecanismos, con lo que va a ser necesario proceder a soldar algunas de sus partes para restablecer la condiciones normales de funcionamiento. Ambos trabajos los vamos a describir de una manera rápida y concisa porque no requieren, ni mucho menos, extensas explicaciones.

Para el desmontaje de los asientos delanteros basta con hacerlos deslizar por toda la guía que controla el movimiento hacia adelante hasta que lleguen a tope. Observando ahora el mecanismo el planchista podrá ver cómo está anclado este tope, de modo que bastará con sacar las fijaciones para que el asiento acabe de realizar su carrera y salga de la guía. Con ello se conseguirá sacar el asiento propiamente dicho de su bastidor, el cual quedará, sin embargo, sujeto al suelo de la carrocería. En algunos casos, el asiento puede desmontarse a base de sacar unos tornillos o tuercas que lo fijan al propio suelo con lo que podremos desmontar el asiento acompañado de su propio bastidor. Para ello es necesario poner el coche en un elevador y actuar por debajo, en los puntos de las fijaciones que se descubrirán fácilmente por hallarse inmediatamente debajo de donde se encuentra el asiento.

Una vez sacadas las tuercas se baja el automóvil del elevador y se comprueba que el asiento no disponga de un contactor, pues algunos asientos disponen de mandos eléctricos para su calefacción o, incluso, control eléctrico de sus movimientos de desplazamiento y ajuste. Se desconectará este conector y el asiento, junto con su bastidor, podrá ser retirado desde el habitáculo incluso con más facilidad que tratando de hacerlo deslizar.

En cuanto a las reparaciones más frecuentes que suelen hacerse en los asientos son las que se derivan de un difícil deslizamiento del asiento sobre sus guías. En muchas ocasiones se debe a la suciedad y a la poca movilidad que suelen tener los asientos cuando su conductor ha encontrado la posición que le conviene y no la rectifica en mucho tiempo hasta que el coche cambia de conductor, cosa que suele ocurrir muy de tarde en tarde. También puede darse el caso, por supuesto, de la rotura de la propia guía o, como resulta más frecuente, la deformación de alguna zona de contacto, y no digamos en el caso de un accidente lateral importante que haya llegado a deformarlo. En todos estos casos hay que proceder al desmontaje del asiento y a la corrección del defecto observado. A veces basta con calentar el tubo y golpearlo para hacerle recobrar su forma original pero si la deformación abarca la misma estructura del asiento, la mejor solución va a consistir en sustituir la pieza deformada por otra nueva procedente de fábrica.

En cuanto a la armadura también puede sufrir roturas y deformaciones debidas a los esfuerzos de flexión a los que puede estar sometida. En ocasiones puede soldarse en caso de rotura o también calentar la parte deformada para tratar de recuperar la forma original. No obstante, es necesario proceder con sumo cuidado para no perjudicar el mullido y la tela del tapizado. Para ello es necesario destapizar el asiento, o una buena parte del mismo, para trabajar con menos agobio y menor riesgo de incendio si hay que soldar. Esto es cuanto puede decirse con respecto a los asientos que, como hemos visto, no suelen originar problemas de importancia a un planchista profesional.




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Un comentario en Los asientos del automóvil y sus fijaciones

  1. Veronica Aravena Dice:

    Tengo un Peugeot 206 de tres puertasy el asiento del copiloto, tiene vencido el mecanismo que permite abatirlo.
    Favor indicarme si ustedes hacen ese tipo de reparaciones y si ea asi en que nos entregen su dirección en Santiago, asi como un fono de contacto.

    V

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