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Dificultades en el arranque del motor del automóvil

Dificultades en el arranque del motor del automóvil

En el momento de poner en marcha un motor Diesel pueden presentarse diversos síntomas o respuestas del motor frente al requerimiento de la puesta en marcha. Puede suceder, por ejemplo, que al dar al motor de arranque no se produzca ninguna respuesta por parte ni del motor eléctrico ni, consecuentemente, del Diesel. La avería la tenemos que encontrar en el mal estado del mismo motor de arranque, en el mal estado de la batería (o de sus bornes) o en el hecho de que el motor Diesel esté trabado de alguna manera que le sea imposible girar. A este tipo de averías, que son comunes y comparables con lo que ocurre en un motor de gasolina, no vamos a referirnos ahora puesto que ya han sido tratados anteriormente, en pasados capítulos, los problemas que presenta una batería descargada o un motor de arranque inoperante.

Los casos que presentamos ahora serán los siguientes:

  • El motor Diesel gira pero no arranca.
  • El motor Diesel arranca pero se para.

El motor Diesel gira pero no arranca.

Nos referimos al caso de que el motor Diesel gire a más de 200 revoluciones por minuto, impulsado por el motor de arranque, de modo que lo haga de una forma que podríamos denominar normal, sin la menor sospecha de mal estado del motor de arranque o de la batería.

Si en estas circunstancias el motor no arranca podríamos buscar los culpables entre los siguientes puntos defectuosos:

1) Poco tiempo de aplicación de las bujías de precalentamiento

Si la batería se encuentra en buen estado este síntoma no es fácil que se presente en los automóviles Diesel modernos porque el tiempo de uso de los calentadores está regulado automáticamente. Sin embargo, puede darse el caso de que alguna bujía tenga algún contacto falso que le haga consumir corriente pero que no produzca el calor adecuado. Desde el punto de vista del usuario, deberá conectar varias veces la posición de calentamiento hasta conseguir que por lo menos los otros cilindros estén lo suficientemente calientes como para iniciar la puesta en marcha. Luego llevará el automóvil a un taller para que le comprueben el estado de estos elementos. Sin embargo, este defecto sería especialmente importante sólo en el caso del arranque en frío.

2) Filtro de aire obturado

En el motor Diesel ya hemos dicho que el buen estado de los filtros es fundamental. El mismo filtro de aire puede ocasionar dificultades importantes a la hora de la puesta en marcha si restringe por debajo de ciertos niveles el paso del aire hacia el interior de los cilindros. No se olvide que es la temperatura del aire debida a la comprensión la que va a hacer posible el encendido del combustible inyectado. El cilindro debe estar alimentado al máximo de aire para conseguir así la máxima compresión y, en su consecuencia, la máxima temperatura.

Comprobar el estado del filtro de aire y si está muy sucio cambiarlo o, de no disponer de un filtro nuevo, será conveniente, en plan de emergencia, circular sin filtro pero con mucho cuidado de evitar zonas polvorientas en las que es del todo improcedente circular en estas circunstancias.

3) Alimentación de combustible defectuosa

Otro punto importante es la nula o defectuosa llegada del gasóleo hasta los inyectores. Ante el síntoma que nos ocupa, lo primero que hay que observar es si la bomba de inyección recibe el combustible. En primer lugar, asegurarse de si hay o no gasóleo en el depósito. Si hay combustible véase hasta donde llega, accionando para ello la bomba de mano.

Comprobar que llegue hasta el filtro principal, si es necesario aflojando el tornillo de purga y comprobando que el gasóleo no tenga burbujas y que el circuito esté cebado. Si después de esta prueba el motor arranca pero se para enseguida puede ser debido a mala alimentación por parte de la bomba de alimentación. Si el motor sigue sin arrancar tendremos que fijar nuestra atención en el regulador. Aunque este trabajo es ya propio de un especialista nosotros nos limitaremos solamente en observar el mando de paro para ver que no se halle atascado o corrido, de forma que coloque la bomba en posición de no suministro.

Verificar, por lo mismo, las conexiones eléctricas de la válvula eléctrica de parada (que el conector eléctrico haga buen contacto). También las palancas de mando pueden encontrarse atascadas. Si todo está correcto hasta este momento, no se olvide mirar la posibilidad de que exista agua mezclada con el combustible. Comprobar en el filtro principal que no existan niveles altos de agua en el vaso decantador.

4) Calado incorrecto de la inyección

Si el calado o puesta a punto de la bomba no es correcto la puesta en marcha puede llegar a ser imposible. Si el motor funcionaba correctamente antes de la parada y ahora tiene las dificultades de puesta en marcha a que nos referimos en este caso, no es probable, sin embargo, que esta sea la causa, pero de todos modos, no se olvide que los tornillos de fijación de la bomba pueden haberse aflojado. Comprobar que la bomba esté firme en su sujeción y si no lo está, la causa puede ser de puesta a punto, pero su reparación es cosa de un taller de mecánica.

5) Compresión insuficiente

El motor Diesel puede no poder alcanzar una compresión mínima cuya temperatura sea satisfactoria para el encendido del combustible. Las fugas de compresión pueden establecerse por muchos lugares, como es sabido: Junta de culata, válvulas, segmentos o aros, u ovalizaciones en el cilindro. La comprobación de este síntoma pasará por la utilización del compresómetro y, de hallarse una causa mecánica, el desmontaje del motor y su reacondicionamiento, todo ello trabajo para especialistas y un taller bien equipado.

El motor Diesel arranca pero se para

Este síntoma anuncia que el motor se ahoga, de modo que le falta, o bien aire, o bien combustible. Por lo tanto, lo primero que hay que mirar es el estado de los filtros, sin olvidar, desde luego, el cartucho del filtro de aire. Tampoco hay que olvidar la posibilidad de que el tubo de escape se halle obturado y presente dificultades a los gases de escape para su salida al exterior, de modo que se acumulen en el cilindro y en el interior del tubo.

La presencia de aire juntamente con el combustible también puede ocasionar este síntoma. Habrá que proceder a un sangrado del circuito. Otra de las causas que pueden muy bien ser culpables de este defecto las puede propiciar el mal funcionamiento, por mala regulación, del circuito de ralentí de la bomba. Pero este es un trabajo propio para un mecánico especializado. Si no hay razón para sospechar en la puesta a punto comprobar que el gasóleo no tenga burbujas de aire y, si es necesario, hacer una purga del circuito. Si la alimentación es correcta se puede encontrar la causa en una mala actuación de los muelles o las palancas del regulador. En este caso debe comprobarse que las palancas no estén trabadas o tengan dificultad para efectuar su desplazamiento.

Sólo en muy pocos casos se podrá dar la culpa de este síntoma a los inyectores. Cuando se hacen reiteradas pruebas para tratar de arrancar el motor y éste presenta sus dificultades, puede ocurrir que, en el momento en que el arranque llegue a producirse, se oigan fuertes estampidos en el escape. En general, cuando se han tenido que hacer repetidos tanteos de arranque, el combustible, en mayor o menor cantidad, ha ido entrando en los cilindros y se ha ido condensando en las cámaras dando mucha compresión, de modo que cuando el motor arranca finalmente el exceso de combustible en y fuera del cilindro (en el colector de escape, por ejemplo) produce las explosiones fuertes que pueden asustar.

Este fenómeno no tiene importancia y desaparece por sí mismo a las pocas emboladas del motor, añadiendo, eso sí, un fuerte humeo en el escape. Esto no puede considerarse una avería sino un hecho natural y propio de la mecánica Diesel.

Sin embargo, si las explosiones persisten durante más tiempo de lo que es prudente, puede tratarse de una avería por fugas, derrames o goteos de los inyectores, lo cual sí debe ser investigado, pero ello es trabajo de los mecánicos. En lo que respecta a las muchas posibles averías de emergencia hay que pasar a actuar de la misma forma que hemos visto y descrito para el motor de gasolina, porque, por lo demás y dejando aparte la forma de la introducir el gasóleo en la cámara de combustión y la diferente construcción del sistema de inyección, el motor es muy similar. Así pues, si el motor se congela debe actuarse de la misma forma que se describió para el motor de gasolina, etcétera.



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