Cierre centralizado del automóvil

Cierre centralizado del automóvil

Un refinamiento más al funcionamiento del automóvil que resulta muy solicitado por el público es la presencia de un equipo de cerraduras electromagnéticas mediante el cual, accionando desde un solo punto, se cierran automáticamente todas las demás puertas con lo que no es posible el olvido de cerrar alguna de ellas como ocurre con frecuencia en los sistemas mecánicos, en los que el conductor debe revisar el estado de todas las palancas de mando cuando ha dejado aparcado el automóvil durante su ausencia (Fig. 18).

Las cerraduras electromagnéticas o cierre centralizado, cuyo funcionamiento vamos a explicar a continuación, no son mecanismos complicados, aunque, naturalmente, vienen a aumentar la complejidad de la instalación eléctrica en lo que a la parte de accesorios se refiere. Para el usuario tienen la ventaja de que desde cualquiera de las dos puertas delanteras, al cerrar con llave, se produce el enclavamiento de las cuatro puertas automáticamente, tanto desde el exterior como desde el interior, con la seguridad que ello representa. En la mayoría de los equipos se dispone también de un dispositivo de seguridad, formado por un contactor de inercia, que desactiva el sistema en cuanto se produce un choque a velocidades superiores a los 15 km/h, de modo que en caso de accidente no hay problemas para salir del vehículo.

Su funcionamiento general es el siguiente: en la figura 19 tenemos un dibujo que nos muestra el conjunto de este dispositivo relacionado con una puerta a la que va acoplado. En realidad, se trata de un mecanismo del mismo tipo que el mecánico tradicional pero provisto de un accionador electromagnético, que es el cilindro que ocupa la parte inferior de la figura. En el sistema mecánico vemos que se dispone de una cerradura (1) con su llave correspondiente y un sistema de abertura a través de una palanca de mando (2). El enclavamiento interno de la puerta se consigue por medio del mando (10) que actúa sobre una palanca basculadora (3) y que según la posición del primero se halla en situación de enclavamiento de la puerta o de desenclavamiento. Un inversor (4) sirve para conseguir estas dos posiciones. Pues bien: el funcionamiento hasta aquí es el propio del mecanismo mecánico.

En las cerraduras electromagnéticas existe el accionador que vemos en el detalle y que está compuesto por dos bobinas (5 y 6) y un disco de ferrita (7) que resulta sensible a la magnetización de cada una de las bobinas según éstas estén alimentadas. Si la bobina alimentada es la número 5, la ferrita asciende llevando con ella la biela (8) modificando la posición de la palanca de enclavamiento o desenclavamiento (3). Si la alimentación de corriente se produce en la bobina inferior (6), la ferrita desciende creándose de esta forma un nuevo desplazamiento de la palanca en cuestión.

Cierre centralizado del automóvil Glosario y Manuales

Cuando el accionamiento electromagnético es accionado, actúa simultáneamente en las cuatro puertas, de modo que, como veremos en el esquema eléctrico, en todas ellas se produce la posición de enclavamiento o desenclavamiento que se produce en el accionador que se manipula. El mando (9) actúa en este sistema solamente como testigo de la posición de las puertas en cuanto a su enclavamiento o no. De este modo se convierte en un testigo visual muy práctico para el usuario. Cuando la punta, generalmente roja, queda a la vista en el marco inferior de la ventanilla indica que las puertas están enclavadas, pero cuando se halla invisible indica el estado de desenclavamiento de las mismas.

Resulta importante considerar el sistema de seguridad que lleva anexo un dispositivo de este tipo para evitar males mayores en caso de accidente. Como ya se ha indicado dispone de un contactor de inercia que, como todos los aparatos de este tipo, consiste en una vaina de plástico dotada de una bola de acero que se mantiene en su posición de reposo gracias ala acción de un campo magnético estable de una fuerza muy determinada. Cuando se produce un choque, la inercia que la bola de acero ha logrado almacenar constituye una fuerza superior al campo magnético que la sostiene y la bola se separa cortando la alimentación de corriente a los accionadores y con ello las puertas se desenclavan instantáneamente.

En el caso de una frenada muy brusca el conector de inercia no debería actuar, pero si lo hace, le basta al conductor con apretar un botón para que las condiciones se restablezcan. En la figura 20 podemos ver la situación que mantiene uno de estos dispositivos con respecto al panel de instrumentos del automóvil. El botón (B) debe accionarse cuando se ha producido una desconexión como la citada, y el circuito restablece inmediatamente sus condiciones de normalidad. El sistema se complementa con un disyuntor térmico, que puede verse en D de la misma figura, que corta el circuito al cabo de entre 10 y 60 segundos de hallarse bajo tensión, cosa que ocurre si el conector de inercia ha funcionado. De esta manera se protege a los bobinados de los accionadores electromagnéticos.




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