Si bebe no conduzca y si conduce no beba

Si bebe no conduzca y si conduce no beba

La ley establece la suspensión de la licencia a aquellas personas que conduzcan bajo el efecto del alcohol. El limite establecido es de 8 dg. de alcohol por litro de sangre. Para ello bastan 2 whiskies, 1/2 litro de vino, o 1 litro de cerveza.

El alcohol es fundamentalmente un depresivo del sistema nervioso que, de modo general, actúa como una anestesia. A través de los años, las estadísticas han demostrado que más de la mitad de las muertes en accidentes de tránsito ocurren entre peatones y automovilistas que habían bebido antes del accidente. No es necesario embriagarse para estar “bajo la influencia” del alcohol y convertirse en un conductor peligroso. Dos copas disminuyen la visión como si manejara en la noche con lentes oscuros.

El alcohol, aún en pequeñas cantidades, afecta el juicio, la visión, la eficiencia mental, la concentración, el tiempo de reacción y la coordinación de los movimientos.

El alcohol afectará mucho más a los individuos que toman simultáneamente cualquier medicamento, como por ejemplo: tranquilizantes o antialérgicos. Algunas de estas drogas causan la contracción o dilatación de la pupila, afectando la habilidad del ojo para focalizar un objeto. Esto puede producir un serio déficit visual.

Frente a cualquier medicamento que se le indique, consulte con su médico sobre si el mismo puede afectar su capacidad para manejar.
Su licencia de conducir puede ser suspendida o retirada del registro nacional de conductores de manera permanente si comete infracciones graves tales como manejar bajo el efecto del alcohol o drogas.

El cansancio, las enfermedades, los defectos físicos, las condiciones del tiempo, etc., modifican el estado emocional del conductor y, por lo tanto, su tiempo de reacción. También la edad influye en su rapidez para reaccionar a partir de los 35 a 45 años de manera que a los 70 años la reacción a estímulos simples suele tardar un 50% más.

La mayoría de los conductores de edad avanzada disfrutan de sus autos y los conducen con destreza. No hay motivo por el cual no puedan continuar conduciendo mientras estén en buen estado de salud y se mantengan informados de las normas de tránsito.

Los años desafortunadamente tienen sus efectos y algunas veces lo hacen tan gradualmente que nosotros mismos no nos damos cuenta del cambio. El deterioro de la vista, del oído y del tiempo de reacción se desarrollan, casi sin uno notarlo, hasta que nos encontramos en una emergencia que no podemos enfrentar. El resultado es un accidente que meses o años atrás podríamos haber evitado.




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