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Otros ruidos localizables en el automóvil

Otros ruidos localizables en el automóvil

Vamos a analizar, para terminar, una serie de posibles ruidos que producen cada uno de los elementos que se citan en cada uno de los apartados. Ello puede dar una orientación general para saber encontrar los elementos productores del ruido que se advierte. Hay que hacer constar, sin embargo, que ahora nos estamos refiriendo exclusivamente a los ruidos observados en la parte mecánica del motor, pero no entramos en la explicación de los ruidos producidos en el embrague, la transmisión, la dirección, etcétera, tal como ya hemos dicho en el texto que acompaña, al principio, este síntoma.

Los ruidos principales que pueden observarse son los siguientes:

Ruido de cadenas de accionamiento

El chacoloteo de cadenas es un ruido siempre fácil de localizar por ser muy característico. Suele ser producido por un alargamiento de la cadena o un aflojamiento del tensor; o un mal estado de los rieles y una zona de atascamiento de la cadena. Este ruido puede ser permanente durante el giro del motor o aparecer en el paso por ciertas curvas cerradas. Se trata entonces de una inacción momentánea del tensor, el cual tenemos señalado en 1 de la figura 17. Este tipo de síntoma puede tener poca importancia, pero conviene estar atento a que esta situación no se reproduzca con frecuencia pues podría saltar la cadena de transmisión y dejar el motor fuera de sincronización. Si el ruido es permanente hay que llevar el coche al taller lo antes posible para que allí le desmonten la carcasa y procedan al cambio de la cadena o del tensor, según los casos.

Ruido anormal en el ventilador

Muchos son los ventiladores que suelen ser muy ruidosos, en especial a altas velocidades del motor (cuando son arrastrados por éste). Ello, sin embargo, no es una avería. Cuando el ruido denota un fallo, deja de ser un ruido continuo con nota dominante para sobreponérsele un campaneo o roce metálico. Hay que verificar el libre giro de las palas así como la posibilidad de que no se haya desequilibrado en virtud de alguna pequeña rotura de las mismas. Si este ruido aparece de pronto en ruta, se puede llegar hasta cualquier taller sin peligro. Si el ruido fuera muy fuerte se deberá conducir con prudencia y a poca velocidad, hasta llegar al taller.

Ruidos anormales en el silenciador

El silenciador y en general el escape, es otra de las grandes fuentes de ruidos. No obstante, estos ruidos son normales mientras todo el conducto de escape se halle estanco. Como que los gases de escape son siempre muy corrosivos llegan con facilidad a perforar la plancha del silenciador y ello provoca fugas y soplidos que modifican el sonido normal del escape. Es fácil localizar el lugar donde se produce la fuga por medio de la simple verificación del tubo y el silencioso. Aunque estos ruidos anormales no perjudican al motor es conveniente proceder a la sustitución del silencioso. Se trata de una avería que difícilmente nos dejará varados en la carretera.

Ruidos en la parte baja interna del motor

Un excesivo juego axial en el cigüeñal o el mal estado de sus cierres pueden dar lugar no solamente a ruidos delatores sino a pérdidas de aceite. Este defecto, no siempre fácil de localizar exteriormente, hay que tenerlo en cuenta de modo que hay que prestarle la debida atención.

Ruidos en la zona de la bomba de agua

También la bomba de refrigeración tiene un ruido característico que hay que saber distinguir. Cuando esta bomba rompe una pala y roza en su carcasa por desvío del eje de giro (holgura en su asiento) el ruido cambia claramente y nos indica que la bomba está a punto de romperse. Es necesario proceder al desmontaje de la bomba y a su verificación para descubrir la causa del ruido y mal funcionamiento de la misma. Llevar el coche al taller ante cualquier sospecha pues la rotura de la bomba de agua puede dejarnos parados en la carretera si llega a romper la carcasa que la envuelve, por la salida inmediata de la gran mayoría de la masa del líquido de refrigeración.

Burbujeo al parar el motor

Ante un ruido como un burbujeo de sonido grave, que se produce en la parte delantera del motor, hay que levantar la tapa del cofre del motor y observar si el sonido proviene del radiador. Si es así es señal de que el líquido refrigerante está hirviendo. Puede haber también una entrada de gases al interior del circuito de refrigeración por medio de una rotura de la junta de culata que les permita el paso. La aguja del reloj indicador de temperatura del motor se halla en la zona roja. Hay que parar inmediatamente y dejar que el motor se enfríe. Luego reponer el agua perdida y continuar con mucho cuidado de que el motor no se caliente excesivamente. Llevar el coche al taller más próximo pues es una avería que ha de verificarse y resolverse en el taller.

Petardeo al acelerar

Puede muy bien ser debido a la rotura de las juntas que están relacionadas con los tubos de escape. Es bastante corriente la rotura de la junta del colector de escape. Tras un calentamiento del motor, o por un mal apretado de la junta, la parte de amianto de la misma puede sufrir un quemado con su posterior destrucción. En estas condiciones se establece una fuga de salida de gases a través de la ranura abierta y ello comporta una modificación notable del ruido producido por el motor.

En un taller nos deberán comprobar el estado de las juntas de escape en general, pues también es posible que el ruido provenga de la misma junta del colector. También la pérdida del tapón de aceite puede producir un sonido como un petardeo al acelerar así como las fugas en el sistema de escape que ya hemos comentado. Esta avería nos permitirá siempre llegar hasta un próximo taller, pero no hay que demorar la solución de este problema.

Tableteo con el motor caliente

Puede tratarse de un mal ajuste del juego de taqués, pero también puede estar causado por un excesivo desgaste de los cojinetes de biela. La reparación es cosa de taller. Si el ruido es muy fuerte y nos sucede en ruta, se puede pasar a sacar la bujía del cilindro donde se observe el ruido, juntar sus electrodos hasta que lleguen a tocarse, del modo que se aprecia en la pasada figura 16, y volverla a montar. Luego ya se podrá seguir conduciendo hasta llegar al taller más próximo aunque se hará, en estas condiciones, con un cilindro menos.

Ruido de carraca

Es muy típico este ruido parecido a algo que gira saltando un trinquete, y delata el funcionamiento de piezas que giran en condiciones d,; roce con golpeteo con otras partes metálicas. Es muy probable que se refiera a los cojinetes de la bomba de agua gastados, al ventilador que esté suelto o bien a una mala sujeción del alternador. Si se observan problemas de calentamiento excesivo del motor la causa será la primera citada, pero si es el alternador el que tiene problemas para alimentar la red, es posible que sea el culpable por hallarse mal sujeto. Si se parte el soporte del alternador podremos tener algún problema con la correa de arrastre que suele ser también la que arrastra la bomba de agua. Hay que obrar como se indicó en el pasado capítulo 11.

Ruido de carraca al tomar las curvas

Si este ruido va acompañado por el encendido de la luz roja de presión de aceite o por la caída de la aguja del manómetro indica una falta de aceite en el cárter. Durante unos instantes la bomba se queda sin aceite y el motor trabaja casi en seco. De ahí el origen del ruido. Hay que revisar de inmediato el estado del nivel del aceite en el cárter. A veces, al tomar las curvas a gran velocidad, puede darse el caso de un encendido accidental de la luz testigo. Ello tiene poca importancia si no va acompañado del ruido de carraca y si la luz se apaga enseguida en cuanto la curva se acaba.

Otros ruidos anormales

La forma como está diseñado un motor puede hacer que los ruidos provocados por el mismo sean muy diferentes. Si el motor está provisto de un turbocompresor puede verse también afectado por ruidos diversos procedentes de esta máquina, tales como golpeteo producido por la rotura de álabes o defectos producidos por la falta de engrase. En general, la presencia de máquinas rodantes como las bombas de la dirección asistida, los compresores de los equipos de aire acondicionado, etcétera, pueden proporcionar señales de su irregular funcionamiento por medio de ruidos anormales.

En todos los casos hay que conseguir localizar el lugar donde se produce el ruido y luego proceder al desmontaje de la máquina afectada para pasar a su posterior desmontaje y reparación. Muchas veces bastará con el engrase de los cojinetes o con algunas gotas de aceite bien dispuestas, pero ello es recomendable que lo haga un profesional. Generalmente el coche podrá siempre llegar hasta el taller para ser verificado así por un mecánico competente y no nos dejará en carretera.



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