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Daños en el capó del automóvil

Daños en el capó del automóvil

Como consecuencia de golpes frontales es muy fácil que el capó delantero sufra alguna deformación, especialmente en su parte anterior (vecina a la pieza de la calandra).
En la práctica, cuando el capó ha recibido un golpe que lo ha deformado de tal forma que puede resultar difícil de enderezar, es preferible proceder a su total sustitución.
Ahora bien, si el golpe sólo le ha afectado ligeramente, produciéndose una pequeña abolladura, suele ser una buena solución proceder a la reparación de esta deformación.

Desmontaje del capó y reparación de la abolladura

El capó va sujeto por medio de bisagras, de modo que basta con desatornillar los tornillos que sujetan dichas bisagras a la pieza de la carrocería que las soporta (Fig. 66).
Como en todos los casos en los que se presenta una abolladura, hemos de actuar de manera inversa a como lo hizo la fuerza que la produjo, de modo que tendremos que actuar por detrás de la pieza.

En la operación de desabollado utilizaremos un martillo y una trancha del tipo «pata de cabra». La palanca se introduce entre el armazón del capó y picando al mismo tiempo que se mueva la trancha, de la forma que indican las flechas de la figura, se puede alcanzar a todos los puntos de la abolladura. Por este sistema se puede recuperar sin demasiadas dificultades la forma original del capó. La operación se termina picando con un martillo de plancha y un tas para mejorar el resultado.

Regularización de la superficie

Una vez recuperada la forma hay que conseguir la regularidad de la superficie, lo que puede lograrse por el procedimiento del aporte de estaño. La aplicación se realiza mediante su calentamiento con la llama de un soplete oxiacetilénico (figura 67), y al mismo tiempo se debe regularizar la superficie pasando sobre el estaño caliente una espátula de madera.

Si la recuperación de la forma por medio de la utilización de las palancas ha sido buena, no va a ser necesario añadir demasiado estaño ya que esto solamente tiene el objetivo de conseguir después una superficie muy lisa y pulida, además de tener la gran ventaja de proteger la plancha de toda oxidación. Por esta razón, con la espátula deberá ir graduando la cantidad de estaño que se aporta a la superficie.

Posteriormente, se deja enfriar y se procede al pulido de la zona con la ayuda de una lima. No se olvide también que hay que restablecer las condiciones de protección anticorrosión que pudieran existir en el interior del armazón del capó y que pueden haber sido destruidas por la aplicación del soplete o por la manipulación de la trancha y el consiguiente picado. También es conveniente no olvidar que el capó puede ser una fuente importante de ruidos y vibraciones cuando el motor gira a un régimen elevado.

Para evitar este inconveniente se debe proceder al sellado de todas aquellas partes del armazón que tienen contacto con la plancha general de revestimiento o, al menos, hacer una comprobación visual de que el golpe o los trabajos que se han llevado a cabo para enderezar la abolladura no han llegado a afectar al sellado de la zona.

Se observará que la zona sellada de un capó se encuentra entre las planchas de estructura de éste y la gran plancha de revestimiento que constituye la parte exterior, y principalmente en las partes de los extremos de esta pieza. Compruébese siempre que el capó esté en buenas condiciones de sellado. Después de todo lo dicho ya puede darse la reparación por terminada desde el punto de vista del planchista. A continuación deberá pasar a manos del pintor para que este profesional concluya definitivamente el trabajo en la carrocería.



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