Suspensiones adaptativas

Suspensiones adaptativas

Representan una evolución respecto de las suspensiones pasivas basadas en amortiguadores como los anteriormente expuestos. Se trata de modificar la rigidez del muelle o bien del amortiguador mediante actuadores de baja potencia, normalmente de manera discreta en función de diferentes parámetros previamente monitorizados por sensores.

Un ejemplo comercial lo constituye la suspensión CATS (Computer Active Technology Suspension) instalada en los modelos más deportivos de Jaguar como el XKR y el S-Type R, que utiliza tecnología de regulación electrónica adaptable para cambiar de un ajuste más suave a un tarado más firme dependiendo de la carretera y de las condiciones dinámicas de conducción. Puede variar la dureza del amortiguador en dos posiciones, de forma automática o manual. Lo curioso es que, en modo automático, la variación de dureza no es necesariamente simultánea en los cuatro amortiguadores. El sistema de control puede elegir qué amortiguadores endurece antes, para aumentar o disminuir el efecto de guiñada.

Otro ejemplo lo representa el Volvo S60 R que monta un sistema de suspensión adaptativa desarrollado en colaboración con Ühlins Racing AB y Monroe denominado Four-C (Continuously Controlled Chasis Concept). Consiste en amortiguadores de dureza variable controlados por una centralita, que recibe información de distintos sensores y que está conectada con el sistema electrónico del coche.

Cada milésima de segundo alterna (500 veces por segundo) la centralita controla la posición exacta de la carrocería con relación a las ruedas.

La mayor parte de la información que llega a la centralita proviene de los sensores que indican la altura de la carrocería, pero también recibe información de dos acelerómetros situados en la parte delantera, uno en la parte trasera y de uno que mide el desplazamiento del volante. Al estar integrada en el sistema electrónico del coche, la centralita puede contar con informaciones como el deslizamiento de las ruedas que transmiten los sensores de giro, e incluso puede anticipar acontecimientos. Por ejemplo, si el conductor pisa el pedal de freno, una señal eléctrica viaja más rápidamente que el aumento de presión en el sistema hidráulico, y su señal llega a la centralita antes que las pastillas lleguen a morder el disco. En tal caso, el sistema endurece la amortiguación antes incluso de que comience la deceleración.

Con toda esta información, la centralita adecua la dureza de cada amortiguador para proporcionar el mejor contacto posible entre rueda y carretera, sin que la suspensión sea incómoda. Actúa según tres programas: «confort», «deportivo» y «deportivo avanzado».




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