El uso de las llaves en la reparación del automóvil

Si tenéis automóvil seguro que habréis entrado más de una vez en un taller. Seguramente os habréis fijado en que todos los mecánicos usan, para llevar a cabo su trabajo, de unas herramientas semejantes a lo que se ha fotografiado en la figura 13. Este tipo de herramientas reciben el nombre de llaves y las hay de diferentes clases y formas. Las llaves más corrientes son las representadas en la figura. Sus nombres son los siguientes: Llave fija (1), llave de tubo (2), llave de estrella (3) y llave Allen (4).

Además existe una llave llamada ajustable, que es conocida también con el nombre de llave inglesa (figura 14), la cual resulta muy útil para las pequeñas reparaciones de emergencia porque en poco espacio se dispone de una gran cantidad de posibilidades de utilización. En líneas generales, la teoría de la llave es la de adaptarse en su cabeza a la misma forma del tonillo y, como quiera que está constituida por una barra rígida, actuar con brazo de palanca para aumentar considerablemente la fuerza de aplicación que pueda ejercerse con la mano. Pero lo importante ahora no son las denominaciones. Lo que más nos puede interesar es, precisamente, el modo de utilizar estas llaves, cosa fundamental para un principiante.

Figura 13. Cuatro de los tipos más corrientes de llaves utilizadas en los talleres.

  1. Llave fija.
  2. Llave de tubo.
  3. Llave de estrella.
  4. Llave Allen.

Utilización de la llave ajustable

Comenzaremos primero por dar algunas normas para el uso de la llave ajustable ya que si bien es la más polivalente tiene algunos defectos que hacen que su uso no sea muy recomendable y se utilice muy poco en el taller. Solamente es adecuada en el maletero del coche pira ver si de verdad puede sacarnos de algún apuro. Sus principales defectos son:

El uso de las llaves en la reparación del automóvil Glosario y Manuales

El tamaño de su mango, y con ello de su brazo de palanca, resulta excesivo para los tomillos de cabeza pequeña, de modo que puede segar con facilidad sus cabezas, es decir, romperlas, si el que utiliza la llave no tiene mucho tiento y cuidado en dosificar la fuerza de apriete. Por el contrario, el mango resulta corto para las mayores aberturas, de modo que los tomillos más grandes que puede abarcar la abertura de la llave ajustable pueden quedar apretados insuficientemente.

Por otra parte, son estas llaves difíciles de ajustar debidamente en las cabezas de los tomillos porque hay que vencer el mismo juego del tomillo sinfín y de la cremallera que constituyen su mecanismo de funcionamiento y hacen posible las diferentes aberturas de la llave. Ocurre con mucha frecuencia que se ajusta perfectamente bien la boca, pero al ejercer fuerza sobre el mango esta boca se abre ligeramente y tiene tendencia a resbalar sobre el hexágono de la tuerca o del tomillo, lo que resulta muy perjudicial para éstos, pues tiende a redondear los bordes y con ello a estropear la cabeza del tomillo. Teniendo en cuenta estos dos principales inconvenientes de las llaves ajustables ya se ve que su uso debe limitarse a lo estrictamente necesario y, preferentemente, solo en caso de emergencia.

Cuando se deba trabajar con una de estas llaves hay que tener en cuenta las siguientes normas:

En primer lugar hay que tener en cuenta siempre que la parte no desplazable de la llave es la que debe hacer el mayor esfuerzo sobre el tornillo o la tuerca. En la figura 15 se muestra esta colocación de la llave ajustable para desenroscar o, lo que es lo mismo, para girar a izquierdas. La parte A de la herramienta, o parte fija, debe quedar en la misma dirección en que se efectúa el giro.

De igual modo, cuando se trata de enroscar debe colocarse la llave a la inversa, es decir, tal como muestra la figura 16 en la posición indicada como «bien». En segundo lugar, la llave ajustable hay que asirla con la mano puesta a lo largo de su mango en una posición que esté de acuerdo con el tamaño del tomillo o tuerca que tengamos que aflojar o apretar, Si el tomillo es pequeño y por lo tanto la abertura de la boca también, deberemos agarrar el mango casi por la misma cabeza de la llave ajustable.

A medida que el tomillo o tuerca sean más grandes deberemos ir retirando la mano hacia el final del mango. Esta precaución es la que nos muestra la figura 17 y es muy importante para no ejercer sobre el tornillo una fuerza de apriete excesiva. Esto es todo cuanto hay que decir desde el punto de vista práctico sobre el uso de esta original y polivalente herramienta.




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