Ruidos en el automóvil con el ritmo de las combustiones

Cuando el ruido que se advierte sigue el mismo ritmo que las combustiones, es decir, se acelera cuando el motor gira más deprisa y se retarda cuando el motor va más despacio, es evidente que la causa se encuentra en la parte mecánica del motor afectada por el giro. Debemos llevar el motor a un taller para que controlen estas anormalidades del motor. En lo que respecta a las averías en ruta es posible que, en la mayoría de los casos, podamos continuar, pero no es conveniente hacer muchos kilómetros en estas circunstancias, y tantos menos cuanto mayor sea el volumen a que se oigan los ruidos.

Las causas más posibles pueden encontrarse entre las siguientes:

Juego excesivo de taqués

La distancia entre los extremos de los empujadores y la cola de las válvulas resulta excesiva. El empujador golpea sobre la cola y produce este ruido que los mecánicos suelen llamar «máquina de coser» porque recuerda el ruido característico de estas máquinas. Si el ruido se advierte con el motor completamente frío tiene poca importancia; pero no ocurre igual si el motor ya está caliente. Hay que desmontar la tapa de balancines y proceder a comprobar el estado del juego de taqués y arreglarlo si se comprueba que resulta superior al indicado por el fabricante del motor. En muchos motores modernos, en los que el juego de taqués se autorregula, este ruido no puede atribuirse a este síntoma, pero ello han de determinarlo los mecánicos.

Figura 17. Las cadenas de accionamiento pueden convertirse en muy ruidosas cuando su tensor (1) tiene problemas de funcionamiento o no se halla bien colocado.

Rotura de los aros

Si el ruido es bastante sordo es más probable que esté producido por las malas condiciones en que se encuentran los aros o segmentos. Pueden encontrarse pegados en sus ranuras, o desgastados, o, sencillamente, rotos. Cuando esto ocurre el síntoma puede venir acompañado de un considerable consumo de aceite, muy por encima de lo normal. Hay que desmontar el motor para comprobar sobre el terreno el estado de los aros y proceder a su cambio.

Piezas rotantes deformadas

Cuando las levas del árbol del mismo nombre, la superficie de los taqués, los rodillos o empujadores de accionamiento de la distribución, etcétera, se encuentran provistos de canales o ranuras, realces o deformaciones, también pueden producir ruidos durante su giro. Hay que saber escuchar con gran atención la procedencia de los ruidos observados. Es fácil detectar su procedencia especialmente cuando se conoce a fondo el modelo de automóvil y se compara con el ruido habitual de otros motores iguales que se hallan en buen estado. Por lo general, este tipo de ruidos solamente son detectados por un mecánico, el cual suele avisar, de modo que la reparación puede hacerse antes de emprender cualquier largo viaje.

Muelles de válvula flojos

También los muelles de válvula aportan su ruido particular cuando están flojos, desgastados o cedidos, y cuando están rotos. El ruido que se presenta en estos casos es más bien un repiqueteo.
La única comprobación posible consiste en llevar el coche al taller y que allí procedan a sacar los culatines y observar el estado de cada uno de los muelles de cada válvula.




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