Comprobación de la compresión del motor del automóvil

Si el motor tiene muchos kilómetros, o es muy viejo, o ha tenido un gripaje (algún pistón se ha trabado momentáneamente en su cilindro durante la marcha y ha rasgado la pared de su cilindro), se produce enseguida una considerable fuga de mezcla en los tiempos de compresión y expansión, lo que equivale a decir que el motor tiene entonces mucha menos cilindrada. En su consecuencia se advierte una notable falta de potencia.

Por otra parte, el aceite de engrase puede subir con facilidad hasta la cabeza del cilindro con lo que aumenta considerablemente el consumo de aceite, el coche saca humos azules por el tubo de escape y en el motor se advierten ruidos anormales durante su giro. Nos hallamos frente a una reparación muy seria que, de confirmarse, solamente puede ser eliminada con el reacondicionamiento general del motor.

Por supuesto, se trata de una reparación cara (quizá la más cara posible, dentro del campo estrictamente mecánico) porque hay que desmontar todo el interior del motor y someterlo a precisas manipulaciones de rectificado. En el taller pueden verificar fácilmente el estado de la compresión y deducir de ello los males que se producen en el motor: Pueden ser cilindros ovalizados, pistones deformados, grietas en las paredes del cilindro, aros en muy mal estado, etcétera, etcétera.

En general, una avería de este tipo no se presenta de modo tal que nos impida seguir circulando, por el contrario, se advierte la falta de potencia desde el principio y se observa que esta falta de potencia va en aumento. Salvo que no se trate de una rotura de biela o de un importante gripaje en el que el pistón quede clavado en una posición determinada de su carrera, esta avería siempre nos ofrece la posibilidad de llegar hasta un taller próximo y encomendar la reparación a un profesional, sobre todo si conducimos con mucha finura y tranquilidad, a bajas vueltas y no son muchos los kilómetros que se tengan que recorrer.




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