Akrapovi driving experience 2011 a la pista

Akrapovi driving experience 2011 a la pista

El evento: “Akrapovi driving experience 2011, en colaboración con el Autodromo do Algarve. Y ahora viene lo bueno, ¿no? Esto es lo que queríais leer. Abríos una cerveza, o un refresco sin burbujas, que nos vamos a Portimão. Como sabéis, hicimos un maravilloso viaje hasta allí, lejos del acoso Pereriano -o como se diga- y disfrutando de la conducción.

A escasas horas de nuestra salida de Madrid, y a altas horas de la madrugada, llegamos a la salida de la Autovía que nos lleva hasta el circuito. Como es noche cerrada no podemos ver lo que nos rodea y llegamos, tras unos kilómetros por una carretera de curvas, al circuito. Sólo con verlo a lo lejos lejos ya se da uno cuenta de que es un circuito magnífico. Las instalaciones impresionan únicamente con echar un vistazo a la grada principal desde la parte de atrás: este circuito se ha montado a lo grande.

Por la mañana pudimos ver con más claridad el entorno en el que estábamos: el circuito de Portimao se encuentra ubicado en un lugar muy aislado, casi diríamos que en medio de la nada. Parece un buen emplazamiento, esperamos que no empiecen a construir una o varias urbanizaciones en las inmediaciones, que después ya sabemos lo que desgraciadamente pasa… La pista se ve desde varios puntos fuera del circuito, y ya desde lejos parece una montaña rusa. El trazado ha sido diseñado por Ricardo Pina Arquitectos. Si bien desconozco su experiencia en el diseño de circuitos, le podría dar unas lecciones de Herman Tilke de cómo conseguir un circuito divertido al volante y espectacular desde las gradas.

El trazado es agotador, no te da ni un momento de descanso. Eso significa tres cosas: diversión, diversión y diversión. ¡Vamos allá!
Al llegar fuimos recibidos por unas amables señoritas que nos invitaban a sentarnos en el salón de actos del Autodromo del Algarve (supongo que sería eso, porque no hablaban ni un poco de español). Recibimiento, charla de producto, nos hablan de las posibilidades del circuito, briefing para entrar a pista y se acaba la eterna media hora que dura la charla. Nos hablan de cosas interesantes, pero mi cabeza está preguntándose qué coches nos estan esperando abajo, alineados en el pit lane y con los instrumentos viento-metal bien afinados.

Recogemos nuestras acreditaciones y bajamos: Porsche 911 Carrera S, Porsche 911 GT3 3.8, BMW M3, Nissan GT-R y ¿BMW X6M? Sí, un SUV. Curiosamente era el coche más potente del pit lane, hasta que un rato después aparece el Ferrari 458 Italia, ¿pero esto qué es? Enseguida nos damos cuenta de que es de un privado y que no vamos a poder ponerle la mano encima, lástima. Al rato se dejan ver un 911 GT2 y un Corvette Z06; la mañana se iba animando y yo tenía los dientes largos, muy largos, mientras esperaba a que llegase mi turno para probar alguno de los Akrapovi y de los coches que los hacen sonar como poderosas trompetas de titanio y carbono.

Para hacer la espera más relajada, el Circuito del Algarve había preparado un box como un auténtico salón para poder descansar, tomar aliento al bajarte de los coches y refrescarte. Además, teníamos a nuestra disposición a la gente de Dream Machine (importador exclusivo de Akrapovi en España) y a varios mandamases de Akrapovi (el Responsable de Producto y el Director de I+D, entre otros). Estos dos días iban a dar para mucho, aunque no nos subiésemos a ningún coche.

Pero afortunadamente no fue así. El primer coche al que tuve oportunidad de subirme fue al BMW M3 E92, con escape completo Akrapovi. ¡Qué experiencia! La verdad es que lo mejor del coche era el sonido. No porque el M3 no tenga virtudes de por sí, sino porque los neumáticos traseros estaban absolutamente destrozados. En las frenadas fuertes la trasera se descolocaba con suma facilidad y a la salida de las curvas no había tracción, ninguna tracción. Una lástima porque esperaba poder disfrutar un poco más del M3 en pista, pero no se pudo hacer una prueba exhaustiva, la verdad.

Lo que sí se nota en el M3 -y de manera más acusada que en la calle- es que es un coche pesado. En los cambios de apoyo se hacía el remolón y las sensaciones que daba no eran nada deportivas. Es curioso cómo un grandioso coche para la calle, que destaca sobre todo cuando quieres ir muy rápido (y que se disfruta muchísimo en carreteras reviradas), cuando llega al circuito saca a relucir ciertas carencias dignas de cualquier coche que tenga que adquirir compromisos vida real/deportividad.

Al M3 le pondría un escape completo Akrapovi -de verdad-, le pondría unos frenos en condiciones y le quitaría unos kilos. Ah, y lo compraría manual. El que teníamos a nuestra disposición tenía el cambio DKG, que ya habíamos probado, y me gustó mucho cómo funcionaba en circuito. El cambio DKG es rápido y no resulta nada torpe (como algunos otros cambios). Es verdaderamente efectivo: es muy rápido y, no nos engañemos, cambia mejor que tú y que yo. Pero, ¿qué más da? Yo quiero divertirme en el circuito, no arañar décimas. Quiero reducir haciendo punta tacón, quiero hacer cambios perfectos, quiero poder fallar una marcha y gritar de rabia. Pero el DKG no nos deja, es mejor que nosotros pero no nos permite equivocarnos, aprender, disfrutar… o quizá me esté haciendo viejo y toda esta tecnología la vea como un cuerpo extraño.

¿Y el GT-R? Pues el GT-R no lo había probado hasta ahora y no puedo decir que haya tenido tiempo suficiente para poder hacer una valoración seria. ¿Entonces qué? ¿Qué os puedo contar? Pues que es un coche enorme, también pesado (por algo lo llaman Godzilla) y con un aspecto muy agresivo. Un frontal enorme que cuesta imaginar cómo puede ser ligeramente aerodinámico.

Pues me subo al Nissan GT-R y me enfrento a su salpicadero. No es una maravilla para un supercar, pero por ese precio… es más que aceptable (casualmente, hoy leí la prueba del Nissan GT-R en Fuelwasters y me gustó una frase similar). 4 plazas, un precio de derribo, facilidad para conducirlo en el día a dia… y además es rapidísimo hasta con unas manos normalitas al volante. Algo tiene que fallar, ¿no? Pues no me entusiasmó su conducción pero, como digo, no estoy en posición de juzgarlo por el momento. Sin embargo, para dar unas vueltas rápidas al circuito de Portimao y contaros lo que se siente es más que suficiente.

En la pista

Salimos a pista, de nuevo con unos neumáticos lejos de su mejor momento; primeras curvas, el GT-R entra sin ningún problema. Subimos el ritmo y empezamos a apoyar el coche con más energía en las curvas. Para mi sorpresa, donde más impresiona es en las curvas lentas. A pesar de que frena realmente bien cuesta creer que un coche tan pesado -porque sabes que es pesado, lo sientes al volante- pueda entrar en curvas muy cerradas a velocidades altísimas (y lo que es más importante, pasar por ellas sin acabar en la grava).

Cuando digo que frena muy bien no me refiero solamente a que frene en pocos metros, tiene una potencia de frenada impresionante, sino a cómo lo hace: es increíblemente estable en las frenadas. Parece mentira que un coche de estas dimensiones y este peso no se desestabilice en las frenadas, pero frena de un modo muy convincente. La limitación de las ruedas no me permitió comprobar la bestial aceleración del GT-R hasta que llegué a la recta, pero una vez allí -en 3ª y con el volante recto- pisando a fondo se despliega el potencial de la bestia. Este coche corre mucho.

En las curvas más rápidas, sin embargo, no me dio una sensación de estabilidad tan acusada. Pasabas las curvas rápidas a fondo, pero porque sabes que el GT-R lo digiere todo, no porque te lo pidiera el cuerpo. La verdad es que instintivamente no hubiera pasado tan rápido por algunas curvas, pero sí sabiendo lo que sabemos del GT-R: lo que es capaz de hacer, el enorme control que tiene la electrónica sobre el coche y cómo parece que la física se contradice con el GT-R. En ese sentido he de decir que el GT-R permite ir rapidísimo y perdona muchos, muchísimos fallos. Sobre todo por la estabilidad en frenada y por la intachable actuación de los diferenciales activos.

Se puede ir con confianza absoluta y sin esfuerzo alguno pero… pero no, no emociona ni un poco. No puedo decir que no lo pasara bien conduciendo el GT-R en circuito, rodé bastante más rápido que con el M3 y me bajé del coche totalmente descansado. Pero tampoco me desilusionó tener que dejar de rodar con él. La verdad es que fue una buena experiencia, ¿repetiría? Sí. ¿Preferiría otros muchos coches más lentos antes que el GT-R para rodar en circuito? Sí.

Más impresiones

Aunque, para ser francos, me gustaría poder probarlo con tiempo en la vida real. Me gustaría poder conducirlo para ir al supermercado, me gustaría llevarlo al trabajo y me gustaría aprovechar 3 km de autopista despejada para, por fin, ponerme a 300 km/h. Porque este coche lo tiene todo, en la vida real y en el mundo teórico de los circuitos (ahí están los tiempos), pero en la vida real del circuito la diversión es más bien poca. Además tengo verdadera curiosidad por conocer los gastos de mantenimiento de este coche si lo metemos en circuito regularmente, probablemente nos diéramos un susto.

Aunque también es justo reconocer que con cualquier coche me lo habría pasado bien en el Circuito de Portimao: esas curvas ciegas con el coche totalmente apoyado que se pasan a fondo, las frenadas en apoyo, los bestiales cambios de rasante y el espectacular emplazamiento… me ha gustado tanto que cuando estéis leyendo esto es posible que yo esté en camino de nuevo a Portimao armado con la cámara y con ganas de velocidad (pero con un coche no tan moderno). Hasta aquí puedo leer.

Y llegaba el momento de probar el último coche que probamos. Sólo nos quedaban el Carrera S, el GT3 3.8 y el BMW X6M. Lamento deciros que el coche más potente no estaba disponible (o no lo quisimos ver, era el X6M), por lo que hemos tenido que probar el nuevo GT3 3.8. Y no uno, sino dos: frenos metálicos y escape de serie Vs frenos cerámicos y escape Akrapovi. La diferencia de frenos es importante pero, sorprendentemente, la diferencia entre escapes también es notable. Y no hablamos sólo de sonido.




Califica este Artículo:
0 / 5 (0 votos)



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *